Mi blog personal sobre investigación y divulgación
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Medidor de calidad del aire de bajo coste



Hoy en día existe la posibilidad de que cualquier de nosotros pueda medir la calidad del aire, dentro o fuera de casa, con dispositivos de medida de bajo coste. Algunos de estos dispositivos son comercializados por algunas marcas, como por ejemplo el popular Air Purple, pero también puedes fabricarlos tú mismo por muy poco dinero. Además, el montaje electrónico y programación es muy fácil. No le vas a poder pedir a estos medidores de concentración de partículas en el aire la misma precisión que a uno de los que se usan en observatorios meteorológicos, que cuestan miles de euros, pero para algunas aplicaciones deberían tener una precisión suficiente.

En la Universidad Europea de Canarias estamos investigando sobre sensores de calidad del aire low-cost, haciendo comparativas entre varios modelos y marcas, que además vamos a comparar con instrumentos más precisos en un observatorio meteorológico. Mientras tanto, para ir probando esta tecnología en un entorno doméstico, yo he fabricado un medidor de concentración de partículas para mi casa siguiendo las instrucciones de luftdaten.info. Luftdaten es un proyecto de ciencia ciudadana nacido en Alemania y que ya se ha extendido a muchísimos países, incluso más allá de Europa. La web de Luftdaten están principalmente en alemán, con algunas partes traducidas a otros idiomas, pero no contiene información en español. Es por ello que he querido explicar en mi blog cómo se hace un medidor de calidad del aire como el propuesto en Lufdaten.

Lo primero será conseguir las piezas. Algunas de las piezas electrónica las puedes conseguir en cualquier comercio local que venda componentes electrónicos, especialmente si trabajan con proyectos Arduino. Yo las copré todas a través de Alliexpress. Necesitamos lo siguiente:

  • 1 sensor de calidad del aire SDS011. Este es un sensor que medirá la concentración de partículas PM10 y PM2.5 (partículas con diámetro inferior a 10 y 2.5 micras respectivamente). Precio = algo menos de 15 €
  • 1 unidad CPU/LAN NodeMCU ESP8266. Esta es una pequeña placa que contiene la memoria flash en la que vas a grabar el software necesario para tu medidor de calidad del aire, y además se encarga de transmitir la información vía WiFi. Precio = entorno a 1,5 €
  • 4 cables de los que se usan para proyectos con placas Arduino. Precio = un conjunto de 10 cables te puede costar alrededor de 0,15 €
  • 1 trozo de tubo flexible de diámetro 6 mm. Precio = como máximo usarás 10 cm de tubo que puedes encontrar en cualquier ferretería. Debe costar muy pocos céntimos de euro.
  • 1 cable micro USB. Precio = depende de la calidad y la longitud, pero estimo que alrededor de 1,5 €
  • 1 fuente de alimentación USB o una batería powerbank. En la web de Luftdaten proponen enchufar el medidor a una toma de corriente a través de una fuente de alimentación USB. Precio = alrededor de 7 €, aunque estoy segura de que tienes alguna fuente de alimentación USB de sobra en casa, por ejemplo, de un móvil que ya no uses. Mi propuesta es usar una batería powerbank de 20000 mAh con panel solar. Precio = puedes conseguir una de buena calidad a partir de unos 25 €
  • (opcional) Si quieres incorporar un sensor de humedad y temperatura, debes comprar 1 sensor DHT22 y 3 cables más. Precio = unos 0,5 €

Con todo esto, suponiendo que alimentaremos el medidor de calidad del aire con una batería que permite su carga a través de un panel solar, y que además incorporamos medidas de temperatura y humedad, el montaje saldría por unos 45 €.

En el listado anterior no he incorporado la carcasa en la que irá montado y protegido todo el montaje. En Luftdaten proponen usar dos trozos de tubo de PVC del tipo Marley HT-Bogen como este. Yo propongo que uses cualquier tipo de cajita que tengas en casa y te pueda servir, o incluso que imprimas una a medida con impresora 3D.

Pues vamos ahora manos a la obra. Lo primero que hice fue importar en la placa CPU/WiFI el firmware necesario para nuestro medidor. Para ello, debes conectar por USB la placa a tu ordenador e instalar los drivers de la placa. Para la versión 3 de la placa tienes los drivers para Windows aquí, para Mac OS aquí y para Linux no vas a necesitar instalar drivers. Si usas Mac, vas a necesitar reiniciar el equipo una vez instales los drivers. Abre la carpeta CH341SER y haz doble click en SETUP.

Una vez instalados los drivers, baja el instalador del firmware (Windows 64-bit aquí, aquí la versión para Mac OS, y aquí la de Linux 64-bit). Debes tener también la última versión del firwmare, que puedes encontrarla aquí: https://www.madavi.de/sensor/update/data/latest.bin. A continuación ejecuta el instalador del firmware, selecciona el puerto COM en el que tu ordenador haya detectado la placa NodeMCU, ve a la pestaña Config y ahí selecciona el fichero latest.bin que bajaste antes. En la pestaña Advanced selecciona Baudrate de 115200, Flas size de 4MByte, Flash speed de 40MHz y SPI Mode DIO. Ahora haz click en el botón Flash y espera a que la barra de progresión llegue hasta el final. Ya está, ya tienes programada la placa.

Ahora vamos a conectar todos los elementos electrónicos. El esquema (incluyendo las conexiones del sensor DHT22, que es opcional), es este:

Imagen original en https://luftdaten.info/feinstaubsensor-bauen/

Como ves, es muy sencillo. Son solo 4 conexiones si no usas el sensor DHT22, y 3 más si lo usas.

A continuación te muestro una foto de mi dispositivo en esta primera fase.

Sensor calidad del aire SDS011 y CPU/WiFi

De momento yo no le he conectado un sensor DHT22 para medir temperatura y humedad, así que el siguiente paso fue conectar el tubito flexible de 6mm de diámetro a la entrada del sensor SDS11. Tras hacer eso, quedaba buscar una caja donde pudiera alojar todo el montaje. Como verás en la siguiente imagen, yo lo que hice fue aprovechar una caja de bombones Ferrero Rocher que tenía guardada en casa, a la que hice unos pequeños agujeros para permitir la salida del tubo, así como para permitir entrada de aire para refrigeración del montaje, y una pequeña hendidura para poder pasar el cable USB y poder cerrar la tapa de la caja. Estos agujeros los hice simplemente calentando un tornillo grande y aplicándolo sobre el plástico hasta que se derritiera lo necesario. En esta imagen todavía no había hecho la pequeña hendidura para pasar el cable, y además lo tenía todo alimentado con una batería powerank que, como ya verás, no es la que terminé utilizando.

He probado con varias baterías de tipo powerbank para alimentar mi medidor de calidad del aire. En la foto de arriba puedes ver una de poco más de 2000 mAh, con la que solo obtuve una hora y media de alimentación. En la siguiente figura verás ya todo el montaje completo, con una batería de supuestamente 20000 mAh que además tiene la posibilidad de irse cargando poco a poco con una placa solar. Digo «supuestamente» porque la alimentación no se mantuvo con esta batería durante los aproximadamente 5 días que debería hacerlo.

Finalmente encontré una batería que sí es realmente de 20000 mAh, más grande en dimensiones que esta que has visto en la anterior foto, y la coloqué igualmente sobre la caja, cerrada y asegurada con dos elásticos gruesos.

Ahora hay que configurar el sensor. Para ello, desde tu teléfono móvil, busca una nueva red WiFi creada por la placa CPU/WiFi y anota el número ID que contiene su nombre, porque lo vas a necesitar luego. Conéctate a esa nueva red WiFi y abre tu navegador en la direeción http://192.168.4.1. En la pantalla que se te abrirá, haz click en Konfiguration. A partir de ahí puedes indicar los datos de tu red WiFi en casa (nombre y password) y pulsar el último botón para guardar. Tras esto, yo tuve que buscar en la configuración de mi router cuál era la IP que le asignó a mi medidor de calidad del aire, que no era la anteriormente citada. Cuando la sepas, siempre que te conectes a http://tuip (sustituye «tuip» por el número que le haya asignado tu router) verás otra vez una pantalla que te lleva a la configuración pero también a los datos en tiempo real que está obteniendo tu medidor.

Mi medidor lo coloqué por fuera de una ventana que da a la calle, de manera segura para evitar que caiga.

Medidor de calidad del aire de bajo coste en ventana

Por último, si quieres que los datos que obtengas se suban automáticamente a una web, de donde los podrás extraer en diferentes formatos, e incluso que cualquier otra persona pueda ver lo que está midiendo tu sensor, puedes unirte al proyecto Luftdaten añadiendo tu dispositivo a través de http://my.luftdaten.info/. Existe un mapa mundial donde se pueden ver todos los sensores de este proyecto de ciencia ciudadana, en el que puedes mostrar tus datos. Si añades tu sensor al mapa, haciendo click sobre su localización, podrás ver tu última medida de concentración de partículas PM10 y PM2.5, tu índice de calidad del aire (AQI US), la temperatura y humedad de tu sensor si has añadido un DTH22, etc.

Mapa sensores de calidad del aire

El punto verde sobre la isla de Tenerife que puede verse en este mapa es el sensor instalado en mi casa. Se puede configurar todo para que nunca se muestre tu localización exacta, sino una posición aleatoria en la zona por donde vives, para poder proteger tu privacidad.

Y básicamente esto es todo lo que hay que hacer para medir la concentración de partículas PM10 y PM2.5 donde quieras. Ha sido una explicación muy larga, pero creo que he conseguido reunir toda la información que yo encontré en varias webs. Espero que te sea de ayuda y te unas a este tipo de proyectos de ciencia ciudadana.


Más pruebas de astrofotografía afocal

En este post mostraré las primeras fotografías realizadas con la técnica afocal, es decir, colocando la cámara detrás del ocular del telescopio, que que hecho con mi cámara Sony DSC HX50, un adaptador universal para sujetar la cámara y mi pequeño telescopio de solo 102 mm de apertura.

El telescopio concretamente es un Skywatcher de tipo Maksutov Cassegrain, con una apertura de 102 mm y 1300 mm de longitud focal. Además, cuenta con una montura altazimutal robotizada. No es un telescopio pensado para observar cielo profundo, pues su relación focal es propia de un telescopio para observación de planetas. Sin embargo, me he atrevido a hacer alguna fotografía tanto de la luna y planetas (ya publiqué algún post con imágenes de Saturno y de Júpiter) como de algunos objetos fáciles de cielo profundo.

Empezamos con una foto de la Luna creciente, mostrando solo una pequeña porción de su cara visible.

Sigamos con algo de cielo profundo, aunque es un objeto que en realidad podrías ver a simple vista desde un sitio sin contaminación lumínica (no es mi caso, pues en mi punto de observación hay muchas luces alrededor). Se trata de la galaxia M31, Andrómeda. La foto que verás a continuación es una única toma de 7 segundos de exposición, sin tratamiento alguno. Esa nebulosidad que se ve en el centro es Andrómeda, que se encuentra a una distancia de nosotros de 2537 años luz.

Aquí una toma con un tiempo de exposición de 10 segundos.

Por último, aunque la foto dista muchísimo de ser buena, una imagen de la estrella Vega, la segunda más brillante de cielo del hemisferio norte, y la quinta más brillante del cielo en general. En esta imagen de 20 segundos de exposición se ve muy bien su color azul, lo que denota que es una estrella joven. Está a solo 25 años luz de nosotros.

Seguiré subiendo algunas fotos más, aprovechando que he podido disfrutar de unas cuantas noches seguidas de cielos despejados.




Thomson NEO X 12.5″ y el horroroso servicio postventa de Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo

ACTUALIZACIÓN: Después de probar este ordenador solo unos pocos días, la unión de la pantalla con el teclado se rompió cuando simplemente cerraba la pantalla. Olvida la review que escribí (está aquí abajo tachada), porque ahora el mensaje es muy diferente: este ordenador no vale la pena. No gastes tu dinero comprando uno. Aquí puedes ver cómo quedó la carcasa, totalmente inservible, después de cerrarlo y abrirlo con el máximo cuidado y con muy pocos días de uso. Y a continuación de esta fotografía, la historia de horror vivida con el servicio postventa de Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo.

Pieza de la unión entre la pantalla y el teclado, totalmente rota.

Vamos ahora con la «divertida» historia vivida con la garantía de este ordenador en Mediamarkt. Este ordenador lo compré el día 9 de septiembre de 2019. El día 25 de septiembre, tras haberse roto el día antes (y repito, con muy pocos usos, porque no lo usé todos los días mientras lo tuve), lo llevé al servicio postventa para usar la garantía. Lógicamente, la idea era que o me lo arreglaran, o me lo cambiaran por otro igual, o me devolvieran el dinero. La tienda era Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo, en Santa Cruz de Tenerife.

En Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo, al ver el ordenador roto, me indicaron que debía entregarlo para que ellos lo enviaran al servicio técnico de la marca, que está en la isla de Gran Canaria, y que como máximo en 20 días ya tendría una solución. Un técnico del taller de reparación debía dictaminar, antes de hacer nada, si el problema había sido por un mal uso por mi parte (a ver cómo se explica que yo pueda romper así, solo por un lado, esa pieza, pero bueno…) o si fue por un defecto de fabricación. OK, aunque era obvio que cerrando cuidadosamente una pantalla esta no puede simplemente hacer «crack» y romperse así, por supuesto accedo a que un técnico lo vea. Dijeron que me enviarían un SMS antes de 20 días para informarme de la solución a este problema.

Así estuve esperando, esperando, y nada, pasaban los días y no sabía nada. Cuando ya casi hacía un mes desde el día que entregué el portátil al servicio técnico, trato de llamar para conseguir algo de información, pero encuentro que no hay ni un solo teléfono de contacto en el documento que me entregaron en Mediamarkt. Bien, vamos a la tienda a hablar, así que voy una tarde al servicio postventa y pido información. Me atiende una joven muy amable que me dice que allí no tienen información de nada más, solo constancia de que dejé allí el portátil el día 25. Le pido que trate de conseguir algo de información, por ejemplo poniéndose en contacto con el taller de reparación. Me dice que no sabe cuál es el taller, así que le digo que sus compañeros el primer día me dijeron que lo enviarían a Gran Canaria. Con esa información, me apunta un teléfono en el reverso del documento comprobante de haber llevado el artículo a servicio postventa, llama y no le contestan, así que me pide que sea yo misma quien llame al día siguiente al taller. Yo, la clienta, llamando a un taller para intentar averiguar si mi ordenador está allí y si lo han mirado. Flipante, ahora resulta que trabajo para Mediamarkt y no lo sabía.

Al día siguiente, mucho tiempo perdido tratando de que alguien descolgara el teléfono del taller, cosa que no ocurrió, ni por la mañana, ni por la tarde. Pienso que puede ser normal, porque yo misma no entiendo por qué van a dar explicaciones directamente al cliente, cuando es la tienda de Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo quien debería estar llamando al taller. Por lo tanto, trato también de llamar a la tienda para volver a pedir ayuda. Pruebo con el número de teléfono que aparece en el ticket de compra (recordemos que en el documento del servicio postventa no hay ni un triste teléfono de contacto). En toda la mañana, llamando muchísimas veces, estando muchísimos minutos en espera escuchando la musiquita de turno, perdiendo tiempo de mi trabajo (y solo lo hice porque al fin y al cabo el ordenador es una herramienta de trabajo), no consigo que me cojan el teléfono. Esto da muy mala impresión. Sigo a mediodía, y nada. Finalmente, por la tarde, cuando salgo del trabajo, consigo que me atiendan por teléfono. Quien me atiende, muy amable también, me asegura que va a llamar inmediatamente al taller y me va a devolver la llamada enseguida. Efectivamente, a los pocos minutos me llama, pero me dice que lamentablemente siguen sin saber nada, porque en el taller no le han cogido el teléfono. Me da la razón en que ya un mes (faltaban dos días para cumplirse el mes del inicio de esta historia) es mucha espera, y que al día siguiente me volverían a contactar.

Al día siguiente, 24 de septiembre, por la mañana, me llega un SMS que decía que, por excesiva demora en la reparación, tenía que presentarme en la tienda con todos los accesorios del ordenador y el ticket de compra, ya que me darían una solución alternativa. Todos los accesorios (todos, hasta el último latiguillo para sujetar los cables, hasta la última bolsita de plástico) los había entregado el primer día, así que el día 25 por la tarde voy a la tienda con mi ticket de compra y el documento de postventa, a ver qué me contaban. Como estaba visto que mi ordenador no lo tenían allí, voy suponiendo que me van a ofrecer devolverme el dinero o que me lleve un ordenador nuevo exactamente igual. OK, pues vamos allá.

Cuando llego a servicio postventa, casualmente me recibe la misma empleada con la que hablé allí la última vez, la que me dio el teléfono del taller para que yo llamara. Me dice que la solución alternativa es, efectivamente, o llevarme un ordenador igual, o devolverme el dinero. Hasta aquí bien, lo esperado, pero hay un pequeño problema…..el ordenador de la misma marca y modelo que tienen en exposición en ese momento tiene exactamente el mismo fallo que el mío, es decir, también está roto por el mismo sitio (solo que por la zona de la izquierda de la carcasa, en vez de por la derecha como se rompió el mío). De hecho, cuando se lo comento, me dice que ya ha recibido allí más ordenadores iguales con el mismo problema. Lógicamente, ante ese panorama, veo claro que esos ordenadores tienen un defecto de fabricación, por lo que no puedo aceptar llevarme otro igual. Además, para más cachondeo, ahora el ordenador lo están vendiendo 10 euros más caro de lo que yo lo compré hace un mes. Vendes un ordenador que sabes que viene mal de fábrica y encima le subes el precio. Alucinante. Bien, pues entonces solo queda la opción de la devolución del dinero, ¿verdad? Pues le pido que me devuelvan el dinero. Y aquí empieza otra situación surrealista, porque la política de esta tienda Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo es que no devuelven el dinero en efectivo, sino en un cheque regalo. Y por supuesto, es un superfavor que me están haciendo, pues según la garantía solo tengo derecho a que me devuelvan el dinero si el problema hubiese ocurrido unos pocos días antes, antes de los 14 días tras la compra.

Como todo me parece una tomadura de pelo, insisto en que no quiero el cheque regalo, ya que me parece todo un engaño para que los clientes piquemos: te vendo un producto muy atractivo, a bajo precio, que sé que no funciona, porque sé que viene mal de fábrica, con lo que sé que lo vas a devolver, y con eso te voy a obligar a comprar otro más caro en mi tienda. Señuelo perfecto para obligarte a comprar un producto más caro. Gana la banca y al cliente se le queda cara de tonto (en la tienda del «¡Yo no soy tonto!).

Aunque trato de explicar por activa y por pasiva que me están tomando el pelo, no hay otra opción. Es la «política de la empresa» según la empleada. No hay más opción que aceptar el vale, el «cheque regalo», con lo que ellos se quedan con mi dinero y yo, clienta insatisfecha que ya no quiero comprar allí, tanto por el timo con el producto como por el lamentable servicio postventa, me quedo con mi dinero en el limbo. Sigue estando en la caja de Mediamarkt Tenerife 3 de Mayo mientras yo solo puedo lamentarme por haber picado. La empleada que me atiende llama a una compañera para que le enseñe a emitir el cheque regalo que me va a entregar. No me siento en disposición de seguir «discutiendo», porque veo que debe estar en formación y está aguantando mi chaparrón una persona que realmente no tiene ni idea siquiera de cómo «devolverme» el dinero. Ella ha tenido toda la sangre fría posible para ser lo más amable posible, escucharme, y yo también he hecho un esfuerzo por no perder las formas y tratar de razonar con ella, así que me despido dándole las gracias por su trato, pues ella no tiene la culpa de la «política de empresa».

Y así están las cosas: Mediamarkt vende en Tenerife una partida de ordenadores portátiles con un clarísimo defecto de fabricación, encima han tenido la cara de subirle el precio, el servicio postventa no ha sido capaz de averiguar qué pasó realmente con el portátil (me pregunto si simplemente es que no saben dónde está), pasó un mes entero sin yo tener ninguna noticia, es extremadamente difícil que atiendan al teléfono, y finalmente me quedo con mi dinero metido en una «tarjeta regalo» para obligarme a gastar más en la propia tienda, tarjeta que ya no quiero usar por esta malísima experiencia. Yo salgo perdiendo, pero, como «¡yo no soy tonta!», le voy a dar difusión a esta historia para que se enteren bien del descontento que tiene una clienta que era clienta habitual, y de paso se enteren los más de diez mil ochocientos visitantes mensuales de esta web, y los casi 1800 seguidores que tengo en Twitter.

Desde hace unos meses he estado buscando un ordenador portátil pequeño (más pequeño que mi Mac Book Pro de 13 pulgadas), muy ligero de peso y con un rendimiento aceptable para tareas de ofimática y algunos cálculos que no demanden muchísima potencia de procesador. Además, el límite estaba en máximo 300 €. La idea era tener un portátil muy transportable que me sirviera para preparar mis clases, hacer presentaciones, escribir artículos de investigación y hacer algunos cálculos programando en Python.

Por tratar de comprar algo muy diferente a lo que ya tengo, en principio me planteé comprar un portátil convertible, esto es, un ordenador portátil cuya pantalla se puede doblar totalmente para convertirlo en una tablet. Sin embargo, no encontré nada que me gustara especialmente por el precio límite que me fijé. O tenían procesador Intel Atom (buscaba al menos un Celeron), o tenían 2 GB de memoria RAM en vez de 4, o tenían poco disco duro y este no era fácilmente ampliable, o la resolución de la pantalla no era suficiente. Al final me olvidé de los convertibles y busqué un ordenador portátil tipo ultrabook, que fuese pequeño, muy delgado y con una buena pantalla. Y buscando, buscando y comparando, me decidí por el Thomson NEO X 12.5″ (SPNEOX12C-4PK64). No sabía casi nada de esta marca, pero me arriesgué. Si no sabía casi nada de la marca, y menos de este modelo, es porque buscándolo en internet no encontré absolutamente nada sobre este de 12.5 pulgadas, así que por ello escribo esta entrada en el blog, ya que quizás haya alguien más buscando información sobre este ultrabook en concreto.

Thomson NEO X 12.5"

El Thomson NEO X 12.5″ tiene, como su propio nombre indica, una pantalla IPS de 12.5 pulgadas, con una fantástica resolución de 2560 x 1440 pixeles. Con 4 GB de memoria RAM y 64 GB de disco duro eMMC, cuenta con una ranura de expansión en su parte inferior para ampliar el disco duro con un SSD de tipo M.2 SATA III de 42 o 60 mm de largo, y de una sola cara. El procesador es un Intel Celeron N3350 de dos cores y bajo consumo (4 W). La batería es de 4000 mAh. Cuenta con un conector USB 3.1 tipo C. En la caja dice que tiene lector de microSD, pero sinceramente, yo todavía no lo he encontrado por mucho que lo busco.

En las siguientes fotografías puedes ver su tamaño en comparación con un MacBook Pro de 13″ del año 2010 y con un iPad 3 de 9.7″.

Thomson NEO X 12.5"
Thomson NEO X 12.5"

Y aquí se puede apreciar lo delgado que es comparado con el MacBook Pro del año 2010.

Thomson NEO X 12.5"

En cuanto al contenido de la caja, además del ordenador, viene un pequeño (muy breve) manual que básicamente solo muestra dónde están los botones y conectores del ordenador y cómo encenderlo, además del cargador (bastante pequeño y con conector USB C), un documento que nos habla sobre la garantía del equipo y nada más.

Thomson NEO X 12.5"
Thomson NEO X 12.5"

Comparemos el tamaño de la fuente de alimentación (que es de 12 V, y no de 5 V, aunque tenga conector USB C) con el de la fuente del MacBook Pro.

Después de las correspondientes y lentísimas actualizaciones de Windows Home 10, que es el sistema operativo que trae el portátil, en principio veo que se comparta bien con aplicaciones de Office 365, con el navegador (tanto Edge como Chrome) e incluso ejecutando código de programado con Python y cargado a través del IDE Spyder. He podido trabajar sin problema con estas herramientas.

Como comentaba anteriormente, en la parte inferior del ordenador hay una ranura para instalar un disco duro SSD M.2 SATA III. Como de fábrica solo viene con 64 GB de capacidad de almacenamiento, preveo instalar un SSD muy pronto.

Thomson NEO X 12.5"

La pantalla se ve muy muy bien, bastante espectacular para un ordenador de este precio (269 €). El teclado tiene teclas con muy poco recorrido, pero no es especialmente desagradable de usar. Por otro lado, yo diría que el punto débil es el touchpad, ya que es muy sensible y continuamente hago zoom sin querer cuando lo que quiero hacer es simplemente scroll (con el gesto de dos dedos moviéndose a la vez hacia arriba o hacia abajo). No he encontrado manera de acceder a la configuración del touchpad en Windows, algo que me parece muy extraño porque se supone que debería estar ahí. Eso sí, hay una tecla de función que permite desactivar el touchpad, con lo que podría ser útil hacer esto cuando usas un ratón, para evitar el efecto de rozar el touchpad sin querer cuando estás tecleando.

El conector USB C, según el manual, transmite audio y vídeo, con lo que sería necesario un transformador para poder usar esta conexión para dichas funciones. En el conector USB (también con la forma del tipo C) donde se conecta la fuente de alimentación traté de conectar un pendrive sin éxito. Tengo que seguir explorando si esta conexión sirve para algo más que alimentar el ordenador.

Y de momento no tengo mucho más que decir sobre este ordenador. Solo escribo este texto por si alguien más, como me ocurrió a mí, busca información sobre este modelo y no encuentra nada. De momento me parece un buen ordenador, con la potencia necesaria para tareas sencillas, con disco duro expandible, una pantalla espectacular y lo suficientemente pequeño y ligero para poder meterlo en la mochila o bolso y llevarlo a todos lados. Espero que pronto escriba más entradas en el blog, como ocurrió con esta, precisamente con este portátil.


Mi música inspirada en la ciencia

También en Bandcamp: https://suburbia-music.bandcamp.com/

 

 

 


Los «becarios» de Jordi Cruz, un retrato de los estudiantes en prácticas

Hoy voy a escribir mi opinión sobre una polémica sobre la que he leído hoy mucho en redes sociales y periódicos. Hay polémica porque el cocinero Jordi Cruz dice que los «becarios» que trabajan en su restaurante deberían estar agradecidos por trabajar allí gratis. Escribo «becarios» entre comillas porque un becario es quien cobra una beca. Se ha defendido en Twitter diciendo que son estudiantes con convenio de prácticas, por lo que no se le puede criticar. Escribo esto en este blog porque en realidad se puede extrapolar a otras áreas donde la formación implica hacer prácticas, ya sea un hotel, un estudio de arquitectura o un laboratorio de química.
 
He estado prácticamente dos años gestionando prácticas en una Universidad, así que sé de lo que hablo, por lo que voy a dar mi opinión. No soy muy de compartir opiniones de este tipo, pero esto me ha tocado la fibra sensible.
 
En primer lugar, Jordi Cruz dice que un restaurante como el suyo no sería viable sin estas personas en prácticas. Los estudiantes en prácticas no son trabajadores de una empresa, no forman parte de la plantilla, y no pueden ser utilizados para sacar adelante trabajo que podría hacer un trabajador contratado. Si tu negocio no es viable sin mano de obra de estudiantes en prácticas, simplemente ciérralo. No puedes utilizar estudiantes en prácticas para sacar rendimiento económico tan descaradamente. Les recuerdo que hay una noticia en la que se informa de que este cocinero se ha comprado una mansión de 3 millones de euros, aunque supongo que buena parte de sus ganancias vendrán de la TV y de la publicidad. Pero vamos, que dinero para pagar a los estudiantes tiene. En otra entrevista dice que no puede tener 20 personas en nómina en su cocina, pero claro, puede pagar 3 millones de euros por una casa.
Por cierto, en el caso de prácticas curriculares, al menos a nivel universitario (estudiantes de turismo que también pueden hacer prácticas en cocina, por ejemplo), la Seguridad Social es 100% bonificable, con lo que ya podría estirarse un poco y pagarles algo, aunque no sea muchísimo.
 
Por otro lado, en esta última entrevista que menciono dice que tiene 14 empleados y entre 10 y 20 personas en prácticas. Desde el punto de vista de la normativa de prácticas (y por simple sentido común), teniendo en cuenta cómo se trabaja en una cocina (esas prisas que nos enseña él mismo en la televisión), no debería tener muchos más practicantes que personas que les puedan enseñar. Un estudiante en prácticas tiene que tener siempre asignado un tutor de empresa que le va a supervisar y que le va a enseñar los detalles del trabajo. Un estudiante en prácticas es eso, un estudiante, una persona que está aprendiendo, y debe estar continuamente supervisado y orientado. Esta es la teoría y todos sabemos que tristemente no ocurre siempre así, pero en este caso parece bastante claro que los estudiantes se están usando (sí, usando) como un trabajador más. ¿Cobra mucho Jordi Cruz a un cliente por un plato hecho por estudiantes que están aprendiendo?
 
Hay quien defiende al cocinero diciendo que los chicos y chicas que hacen prácticas con él no están obligados a hacerlo. Yo no creo que esto sea así en todos los casos, porque muchos estudiantes están obligados a hacer prácticas porque son prácticas curriculares. También se habla de jornadas de entre 14 y 16 horas en la cocina, que no me queda claro que esto se haga en la cocina de Jordi Cruz, pero sería completamente irregular hacer algo así. Por supuesto, siempre habrá gente que se preste a hacer algo así, pero no debería ser lo normal. Una situación así no se debería normalizar.
Dice Jordi Cruz que trabajar gratis en su cocina es un privilegio, porque «imagínate cuánto dinero te costaría eso en un máster en otro sector». Aquí compara churras con merinas. Un máster con prácticas no son únicamente prácticas. Hay mucho más allá, incluso si no es oficial sino un título propio.
Que no Jordi, que lo que estás haciendo no está bien. Lo siento pero no.
Si eres estudiante y me estás leyendo, no te dejes engañar. Acude a tu departamento de prácticas (sea FP o Universidad) si tienes la más mínima duda sobre las condiciones.


¿Interesa cada vez menos la ciencia?

Hoy en día el interés de la población por ciertos temas puede medirse gracias a las tendencias de búsquedas en Google. Estamos acostumbrados a buscar información a través de este popular buscador, por lo que los datos de la evolución temporal del número de búsquedas de un término en Google da buena cuenta de cómo evoluciona el interés de un tema entre los usuarios de internet.

Hoy se me ha ocurrido la idea de buscar cómo evolucionan las búsquedas de la palabra «ciencia». Con todo el esfuerzo en divulgación científica que muchas personas e instituciones están haciendo, y con tanta facilitad que tenemos ahora para acceder a información de corte científico, supongo que el interés en la ciencia será creciente. He utilizado la herramienta Google Trends para comprobarlo y me he llevado una sorpresa que explicaré más abajo.

Google Trends es una web de Google en la que puedes introducir un término de búsqueda y la web te devolverá cifras sobre la cantidad de veces que los usuarios introducen ese término en su buscador. Puedes filtrar por tipo de búsqueda (en web, en imágenes, en noticias, en vídeos o en tiendas), por diversas categorías, por fechas y por países. Esta herramienta también te permite hacer comparaciones entre diferentes palabras. Google Trends es muy usada por las personas que tienen páginas web y buscan escribir sobre los temas que realmente están interesando a los internautas, bien por resultar útil o simplemente por conseguir más visitas a sus páginas. Es una herramienta habitual para los que buscan nichos de mercado a los que dedicar sus webs y maximizar sus ganancias en webs monetizadas.

Pues bien, busco la palabra «ciencia» (así, en español), para búsquedas en todos los países del mundo, desde el año 2004 hasta hoy y solo para búsquedas en páginas web. Lo primero que obtengo es una serie temporal donde se indica el nivel de popularidad del término. Un 100 en el eje vertical significa máxima popularidad y un 50 significa que las búsquedas de esta palabra se han reducido a un 50% del valor máximo. Esta es la gráfica:

Como puedes ver, da la impresión de que la tendencia en las búsquedas de la palabra «ciencia» ha disminuido progresivamente desde el año 2004 hasta ahora. El interés máximo en las búsquedas de esta palabra ocurrió en septiembre de 2004. Todos los años hay picos en el número de búsquedas de este término, curiosamente casi siempre coincidiendo con los meses de agosto y septiembre, pero esos máximos cada vez son más bajos. En agosto de 2016 el valor es de 55 frente al 100 de septiembre de 2004. Para mi sorpresa, y en contra de lo que esperaba encontrar, las búsquedas de la palabra «ciencia» en Google decaen, lo que da una pista de que el interés por la ciencia de la población con acceso a internet está decayendo.

Vayamos ahora a los datos por países. Google Trends nos puede dar información de en qué países se realizan más búsquedas (en relación al total de búsquedas de cualquier palabra en ese país) usando la palabra que queremos examinar.

 

Con los datos en la mano, queda claro que Cuba es el país que ocupa el primer lugar en cuanto al interés de su población por la ciencia frente a cualquier otra cosa que en ese país busquen en Google. Ocupa el primer lugar asignándole Google Trends un valor 100, mientras que el segundo lugar lo ocupa República Dominicana con un valor de 59. Con un nivel similar de interés a algunos países hispanohablantes (por ejemplo, México), encontrarás a Mozambique y a Angola, donde se habla portugués y la palabra «ciencia» se escribe prácticamente igual. ¿Y qué ocurre en España? Pues ocurre que nuestro valor en interés de búsqueda es un escaso 21, algo que personalmente me parece muy triste y muy mala señal para este país. En cuanto a Estados Unidos, país donde sabemos que hay una gran comunidad de personas que hablan el idioma español, la situación parece mucho peor, con un valor de 1 en el interés de búsqueda, pero no me arriesgaría a concluir nada sobre este dato porque los hispanohablantes de ese país es posible que hagan sus consultas en Google en inglés.

Esta es la serie temporal que muestra el interés por la búsqueda de la palabra «ciencia» en España a lo largo del tiempo, desde el 2004 hasta la actualidad.

Aterrador, ¿verdad? El máximo interés ocurrió en octubre de 2004 (valor 100). Desde 2001 se registran valores inferiores a 20, coincidiendo con los periodos vacacionales, justo cuando a nivel global veíamos que se producen los máximos. Da la impresión de que a nivel global en verano se hacen más búsquedas sobre ciencia, mientras que en España la famosa «desconexión» en la playita hace que ni busquemos información sobre el tema. La disminución tan pronunciada en el interés de búsqueda entre enero de 2004 y agosto de 2006 creo que merece un estudio por sí sola. En un primer momento pensé que podría tener algo que ver con la crisis económica (¿menos personas con acceso a internet? ¿menos interés en la búsqueda de empleo en ciencia por los recortes que sufrimos?), pero esta no tiene relación porque se considera que la crisis económica española actual comenzó en 2008.

Muy bien, esto es lo que encontramos para países de habla hispana. ¿Ocurre lo mismo si hacemos el análisis con la palabra «science»?

Pues sí, ocurre lo mismo, aunque el interés parece haberse estabilizado más desde 2011, y las fluctuaciones dentro de un mismo año son menores. Los mínimos tienen valores algo mayores que con la palabra «ciencia» y los máximos menores.

Así están las cosas. Si las búsquedas en Google son un indicador fiable del interés de la población por un tema, como así aseguran los buscadores de nichos de mercado, el panorama es muy feo. Yo creía que el interés iba a más, pero estaba completamente equivocada. Algo hay que hacer para acabar con esta tendencia global al desinterés por la ciencia.

ACTUALIZACIÓN

Un investigador me ha hecho un comentario que he considerado muy interesante. Él tiene sus dudas de que este análisis responda a mi pregunta inicial, porque me comenta que no cree que las búsquedas de temas relacionados con ciencia suelan incluir precisamente la palabra «ciencia». Me pide que analice qué ocurre con conceptos científicos más específicos, como por ejemplo «cambio climático», «biología», o «relatividad einstein» Esto es lo que he encontrado:

Las búsquedas a nivel global del término «climatic change» (cambio climático) claramente han disminuido y desde 2013 parece que se mantienen relativamente estables pero son muchas menos que antes del 2008. En español parece que hay cierto repunte al alza desde el 2014, no llegando a alcanzar los valores de picos acontecidos en 2007 y en 2010, pero al menos parece que hay una cambio de tendencia.

Veamos qué ocurre si buscamos «relatividad einstein», «relatividad general» o «relatividad especial»:

Hay términos que por sus tendencias de búsquedas denotan quién usa Google para buscar información sobre ellos. Por ejemplo, veamos qué ocurre si analizamos las tendencias en el interés de búsquedas de la palabra «mitocondria»:

Claramente estas búsquedas son hechas por escolares, pues el interés se mantiene estable a lo largo de los años y los mínimos en la gráfica aparecen sistemáticamente en julio y en diciembre.

Otros términos relacionados con noticias recientes obviamente tendrán valores altos en los últimos datos del eje horizontal. Un ejemplo, con «ondas gravitacionales»:

Otro ejemplo, con el famoso bosón de Higgs. El máximo puede observarse claramente en julio de 2012, coincidiendo con el anuncio del CERN de la observación de esta partícula. Luego el interés ha tenido sus picos, pero en general ha decaído muchísimo respecto a esa fecha de julio de 2012.

Creo que está claro que hay términos relacionados con la ciencia que siempre tendrán un número relativamente estable de búsquedas en Google, debido a que están relacionados con asignaturas en las que los estudiantes buscan internet como fuente de información. También que hay otros términos que obtienen su máximo de búsquedas cuando se produce una noticia llamativa en relación a ellos, pero luego el interés decae mucho. Por último, mi conclusión es que «ciencia» es una palabra que en Google Trends nos da una buena idea de cuál es el interés general en el tema (noticias sobre ciencia, libros de ciencia, trabajo en ciencia, información sobre ciencia, …), por lo que los datos indican que se pierde interés en el conocimiento de cómo funcionan las cosas. Una pena.

 


Libros de texto gratis en Openstax College

El pasado mes de abril publiqué en este blog el enlace a una web donde puedes encontrar una gran cantidad de libros gratuitos sobre ciencia. Sin duda esa web es un gran recurso, pero quizás no es el más apropiado si lo que buscas son libros de texto, de nivel de bachillerato o primeros cursos de grado universitario. Pues bien, hoy voy a enseñarte otra web donde sí podrás encontrar justo eso (aunque en inglés).

Openstax College es una organización sin ánimo de lucro en la que colaboran varias instituciones y fundaciones, entre ellas la Rice University o la famosa Bill & Melinda Gates Foundation. Promueven una educación en la que el acceso a los libros de texto y demás material educativo de calidad sea libre. Una de las iniciativas más llamativas es la que ofrecen en la propia web: una buena colección de libros de texto para nivel de bachillerato y primeros cursos de carrera universitaria, de temas muy variados (física, química, estadística, macroeconomía, microeconomía, anatomía y fisiología, biología, historia, sociología, etc.).

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Puedes descargar estos libros en formato PDF, EPUB (ideal para tablets) o incluso leerlos en formato HTML como una web más. Al descargarlos te dan da la opción de hacerlo gratis o donar a este proyecto una cantidad de dinero que tú elijas. Pues eso, un recurso muy interesante que esperemos siga aumentando su catálogo de títulos.

Yo tengo ya descargado el libro de física. Seguro que me será muy útil y podré recomendárselo a mis alumnos. Si te haces con alguno de estos libros, estaría bien que compartieras tu opinión en los comentarios. 😉


Presión hidrostática. ¿Quién gana, la presión hidrostática o la atmosférica?

Este es un experimento muy sencillo de hacer en casa y que nos permite comprobar la importancia de la presión atmosférica en la vida diaria. Para hacerlo solo necesitas un recipiente lleno de agua hasta su borde superior (puede ser una botella, un vaso e incluso la jarra del agua que tienes en la cocina) y alguna lámina fina de cualquier material (un trocito de una bolsa de plástico de las de la compra, un trozo de papel de cocina o higiénico….) para tapar la boca del recipiente.
En este caso yo utilicé una pequeña botella de refresco y un trocito de papel higiénico. Elegí el papel higiénico por ser usar la lámina de material más fina posible que tenía a mano.

Las instrucciones para hacer el experimento están en el vídeo. Si usas una botella de plástico, trata de no apretarla para que todo pueda salir bien. Ten la precaución de hacer este experimento en un fregadero, en un lavamanos, o usando un recipiente donde puedan caer las pocas gotas que podrías escurrir del papel.

¿Por qué no cae el agua?
La explicación es sencilla: la presión atmosférica, de aproximadamente 1 kg/cm2, es mayor que la presión hidrostática ejercida en la superficie del papel por el agua (la llamada presión hidrostática). La presión hidrostática depende de la densidad del agua (1 g/cm3), de la aceleración de la gravedad (9.81 m/s2) y de la longitud de la columna de agua. En este caso, la presión hidrostática es menor que la atmosférica. Por eso el papel se mete hacia adentro de la botella, porque la fuerza de la gravedad lo empuja.

¿Se cumplirá esto para cualquier longitud de la columna de agua, es decir, para cualquier recipiente lleno de agua? ¿Qué longitud debe tener la botella para que la presión hidrostática gane la batalla y el agua caiga?


Cómo añadir un borde a una imagen en Gimp

Esta entrada del blog no tiene nada que ver con divulgación científica, pero me he propuesto escribir aquí pequeñas notas, a modo de tutorial, sobre herramientas que voy descubriendo y que podrían ser útiles a otros en su trabajo. Así de paso me sirve a mí también como apuntes por si olvido cómo hago las cosas. 🙂 Esta vez voy a compartir cómo conseguí trazar el borde de un recuadro para enmarcar una imagen, con el software Gimp. Parece una tontería, pero ni Photoshop ni Gimp permiten de manera directa dibujar una forma como un cuadrado.

Gimp es un programa editor de imágenes, al estilo de Photoshop, pero gratis. Alguna vez había probado su versión para Windows y no me había gustado por el tema de sus ventanas flotantes. Acostumbrada al Photoshop, cualquier otra cosa en Windows me parecía poco. Sin embargo, al pasarme a Linux, ahora el Gimp es una buena opción. Si buscas en internet cómo trazar un rectángulo, o un círculo, en Gimp te encontrarás con varias maneras de hacerlo, unas más sencillas que otras. Yo hoy necesité trazar un cuadro a modo de marco en un mapa y me puse a investigar. Después de probar varios métodos y al final tratar de buscar uno por mí misma, este es el que me parece más sencillo.

Captura de mi pantalla, con el Gimp y la imagen donde tracé el recuadro. Haz click para verla más grande.

Primero, obviamente, cargué la imagen, que en este caso es un mapa de Europa (hecho en MATLAB) al que quería añadir el borde negro que ves en la figura de arriba. Con la herramienta de selección de rectángulos (la primera de todas en la barra de herramientas de la izquierda) seleccioné con mucho cuidado los bordes de la imagen. A continuación hice click en el menú Selección y allí en Borde, con «fijar la selección a los bordes de la imagen» seleccionado y un valor de 5 en «Selección de borde en». El siguiente paso fue ir al menú Editar y allí seleccionar la opción «rellenar con el color de frente». El color de frente es el que tengas seleccionado como tal en la caja de herramientas (columna de la izquierda), que en mi caso puedes ver que era negro. Ahora si tocas con cualquier herramienta de seleccion en un solo punto de la imagen, verás el resultado de todo esto.

Para grabar la imagen en uno de los formatos gráficos habituales tienes que ir al menú Archivo y allí a Exportar.

 


Programa de vigilancia del medioambiente y la seguridad de la ESA

Hace poco hablaba en este blog del satélite ENVISAT, que recientemente quedó inoperativo  después de perderse contacto con él. Este satélite formaba parte del programa de vigilancia del medioambiente y la seguridad de la Agencia Espacial Europea (ESA). Si quieres más información sobre este programa, el sistema GMES, en la web de la ESA en español tienes una magnífico vídeo explicativo. Puedes verlo haciendo click aquí.

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