Mi blog personal sobre investigación y divulgación
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Infografías para divulgación científica

Los investigadores estamos acostumbrados a presentar comunicaciones en congresos no solo en forma de charla, sino también en forma de poster. En los posters se suele resumir algún trabajo de investigación, que bien podría ser un paper, pero de forma más visual. Bueno, eso en teoría, porque todos hemos llegado a ver posters que son básicamente un paper escrito en una sábana de papel. 🙂  Ahora, con el auge de la divulgación científica (que ha llegado muy tarde a España, como casi todo), creo que los investigadores podríamos aprovechar nuestra capacidad para resumir un trabajo en un poster y adaptarnos para hacer uso de la última moda en comunicación en Internet: las infografías.

Seguro que has visto un gran número de infografías sobre todo tipo de temas, sobre todo si eres usuario de redes sociales. Son algo así como posters pero con la información mostrada de una forma más minimalista, clara y sintética que en los posters científicos tradicionales. Para divulgación, si se trata de explicar cosas que todo el mundo pueda entender sin ser un especialista, y sin entrar en muchísimos detalles, parece una herramienta perfecta. Además tiene la ventaja de que las infografías son fáciles de compartir en la red, por lo que la información puede llegar a muchísima gente y hasta volverse viral.

Hay muchas maneras de hacer una infografía. Si usas Powerpoint, Keynote o similares y cuentas con un surtido de imágenes escalables de las que se suelen usar en este tipo de presentaciones, ya puedes ponerte manos a la obra. Si no quieres hacerla así, hay un montón de páginas webs especializadas desde las que puedes crearlas. La mayoría tienen contenido gratis y también de pago.

Para probar a hacer mi primera infografía, yo usé la web www.canva.com. Rellené los datos para darme de alta y enseguida ya estaba trasteando con la interface gráfica de la propia web. El resultado es este que muestro aquí, en el que hago una explicación muy muy sencilla de algunos aspectos relativos a las intrusiones de polvo africano en Canarias. Es solo una prueba hecha con los recursos gratuitos de esa web.

Infografía intrusiones de polvo

Una vez creada la infografía, solo hay que guardarla desde la propia web de Canva (en .png o en .pdf). También puedes desde allí enviártela por correo electrónico o compartirla en redes sociales.

¿Estás usando infografías para divulgación científica? ¿Qué usas para crearlas? Si tienes experiencia con esto, agradezco tus comentarios.

¿Por qué tengo un blog?

Este blog que estás leyendo vio la luz por primera vez en marzo de 2012. Son ya más de dos años compartiendo información, comentando noticias sobre ciencia o tratando de poner un poquito de racionalidad ante las informaciones de los amantes de lo pseudocientífico. Eso sí, he escrito aquí con mucha menos frecuencia de lo que me habría gustado. En todo caso, no me he preguntado por qué sigo publicando aquí hasta que un compañero de trabajo ha estrenado su nuevo blog () y me ha dicho que se animó al ver el mío. ¿Qué me llevó a abrir un blog? ¿Por qué invertir tiempo, que es de lo que siempre nos quejamos que no tenemos, en tener un blog? ¿Qué beneficios me ha reportado? ¿Qué le habrá aportado a los demás?

Máquina de escribir

Por supuesto, cuando decidí escribir por primera vez aquí claro que me planteé por qué hacerlo. Simplemente me gusta escribir y además me fascina todo lo que tiene que ver con la creación web, tema en el que ya había hecho mis pinitos anteriormente en temas totalmente diferentes a los que aquí se tratan. Un blog es una buena excusa para crear, y mi intención inicial era intentar que el contenido fuese de calidad y, sobre todo, aportara algo no solo a mí sino a los lectores. Por otro lado, la divulgación de la ciencia y del conocimiento en general a mí me parece que debería ser algo innato en un investigador, sobre todo en los que somos pagados con dinero público. Creo firmemente que todos los contribuyentes merecen poder saber en qué estamos trabajando. A mí también me gusta saber en qué se invierte mi dinero. Esas son las causas que me llevaron a abrir el blog.

Bien es cierto que puede llamar la atención el hecho de que uso mi nombre real como nombre de dominio. No creas que no me lo pensé mucho. La mayoría de la gente usa en su blog un nombre de dominio que no es su nombre, sino una palabra relacionada con el tema que suele tratar, o cualquier nombre inventado. Sin embargo, la creciente tendencia (sobre todo en EEUU) de usar el nombre real yo creo que puede tener aspectos muy beneficiosos: por un lado te puede interesar crear algo así como tu marca y, por otro lado, humanizar una web siempre está bien. Que se vea que hay una persona real detrás a la que puedes comentarle las entradas que escribe, o a la que puedes consultar alguna duda, creo que es bueno y da confianza al lector. Un blog como este no es la Wikipedia, sino un sitio donde alguien con nombre y apellidos comparte conocimiento, pregunta cosas y dialoga con los lectores. Lo de la marca, que nos suena siempre más a empresas que a personas, estoy convencida de que empieza a ser necesario incluso en ciencia. Los científicos cada vez tenemos más inseguridad laboral y muchos (yo misma soy un ejemplo) tenemos que buscar más salidas profesionales además de la que pudiésemos tener posiblemente desde hace tiempo, debido a que las condiciones laborales han cambiado, mucho, y desgraciadamente para mal. Escribir en un blog sobre lo que haces, lo que conoces, demostrando al menos un poco de lo que sabes, ayuda a que te conozcan, y quién sabe…igual la oportunidad laboral de tu vida depende de alguien que te está leyendo. También puede ayudar, al igual que redes sociales como Research Gate o repositorios como Arxiv, a que algún colega te conozca y te proponga colaborar con él. De todas formas, aunque esto está muy bien para el que escribe, la motivación principal debe ser el lector.

No esperes muchísimas visitas en un blog de este estilo. No son webs que se hacen para generar ingresos pasivos en internet, así que el número de visitas no es muy importante. Pero te puedo asegurar que, si consultas por ejemplo las estadísticas de Google Analytics, comprobarás que generalmente las visitas están realmente interesadas en lo que publicas. Hay mucha gente ahí fuera buscando información sobre temas científicos, sobre programación, sobre cómo solucionar un problema de matemáticas que tienen que resolver para entregar a su profesor, etc. Eso se demuestra con un simple vistazo a los términos de búsqueda en las estadísticas del blog. Y esto quiere decir que realmente, con un blog, puedes estar ayudando a alguien. A mí me ha reportado algún beneficio (conocer a otros bloggers, quedar para tomar algo con gente interesante que te ha conocido por aquí o en las redes sociales, que un amigo se anime a abrir su propio blog, poder debatir con otros sobre temas que me gustan…), pero sé que a otras personas también les ha aportado algo bueno (una ayuda para programar un algoritmo que les traía locos, para hacer un cálculo que no les salía, descubrir una web o un libro que no conocían y vieron aquí…).  Ese último es el gran objetivo a perseguir: compartir información que pueda ser útil a gente que puede estar en cualquier parte del mundo.

Tener un blog es tener un escaparate desde el que te puede ver todo el mundo. Hay que escribir en él de una manera responsable, estando seguro de lo que dices y siempre con el mayor respeto posible. Si estás usando tu nombre real como nombre de dominio de la web es probable que te cortes bastante a la hora de escribir sobre ciertos temas. Al menos a mí me pasa (sí, sé que no es la posición más valiente del mundo). Elige bien los temas, trata de no copiar a nadie e intenta compartir contenido útil. A la hora de añadir imágenes, si no son de tu autoría, busca imágenes libres de derechos (en Google Images se puede hacer).

No quisiera cerrar el post sin comentar esto: hay muchos investigadores que creen que los que escribimos en blogs perdemos el tiempo. Perdemos el tiempo porque según ellos esto no sirve para nada. También hay quien opina que si tenemos un blog es porque tenemos demasiado tiempo libre, tiempo libre que deberíamos usar para trabajar (ya se sabe que en investigación no hay horarios). No se dan cuenta de que la divulgación del conocimiento es importante a todos los niveles, no solo al nivel de revistas internacionales especializadas, y que no se trata de solo publicar en blogs y olvidarse de lo demás. Por otro lado, divulgar también es trabajar. Los investigadores que tenemos blogs, afortunadamente cada vez muchos más, bien podríamos gastar todo nuestro tiempo libre viendo la tele, pero no, resulta que decidimos sentarnos unos minutos más frente al ordenador para compartir aunque sea un poquito de conocimiento con los demás. Esto debería estar mejor valorado, en mi opinión.

Si eres investigador y te estabas planteando crear un blog, espero que este post te sirva de ayuda para tomar una decisión. Y si ya tienes uno y quieres compartir tu experiencia, tienes a tu disposición los comentarios para contarnos a todos cuál es tu blog y sobre qué escribes.

La importancia de un buen titular

El periodismo científico, afortunadamente cada vez más en auge, debe ser un área especialmente complicada. Es imposible que el periodista conozca perfectamente todos los temas científicos de los que escribe o habla. Sin embargo, aveces las noticias científicas se arruinan no por desconocimiento del tema, sino simplemente por un mal titular. Hoy he leído una noticia en un periódico canario que es un buen ejemplo de esto.

La noticia se titula “Canarias no registraba un episodio de calima como el de junio desde 1983”. Me sorprendió leer esa afirmación porque sé que no es cierta. Se tiene constancia de episodios igual o más intensos en Canarias, así que está claro que algo ha fallado en ese titular. Leyendo la noticia, que hace referencia a un reciente informe de la Agencia Estatal de Meteorología, queda claro dónde está el problema: todo responde a una falta de precisión en la redacción del titular. El informe de AEMET indica que desde el año 1983 nunca había tenido lugar un episodio de intrusión de polvo africano en Canarias tan intenso como este en un mes de junio. AEMET solo se refería a la estadística correspondientes al sexto mes del año. Ahora todo cobra sentido!

A la hora de escribir sobre ciencia, ya sea en un artículo científico, en una noticia o en cualquier otro material de divulgación, hay que ser especialmente precisos.

 

El 65.6% de los españoles cree que el cambio climático está causado por la energía nuclear

Un reciente estudio titulado Estudio internacional de cultura científica de la Fundación BBVA da como resultado un panorama espeluznante en cuanto a los conocimientos que la población española demuestra en temas científicos. Los encuestados tenían que decir si la serie de afirmaciones que se les planteaban, una veintena, eran verdaderas o falsas. Eran cuestiones sencillas cuyo conocimiento se asume con un nivel de bachiller. La encuesta se hizo en once países y la población española ha sacado la peor nota. Entre los resultados me parece destacable el 65.8% de los españoles que piensan que la energía nuclear es la causante del cambio climático. Después de tanta divulgación sobre este asunto nos encontramos con la cruda realidad. O la divulgación no funciona, o no llega a la gran mayoría, o simplemente la gente no se interesa por estos asuntos. A mí me parece que ese tanto por ciento es demasiado elevado.

Algo ha funcionado mal en la educación cuando el 69.65% de los españoles cree que los átomos son más pequeños que los electrones. Tenemos también un 58.7% de personas en España que piensan que toda la radiactividad es producida por la actividad de los seres humanos. Para el 54.9% de los españoles las plantas no tienen ADN, y para el 48.4% los primeros seres humanos vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios. Estos últimos sin duda vieron a Rachel Welch en “Hace un millón de años” corriendo en bikini por los paisajes volcánicos del Teide y de Lanzarote…. y pensaron que no era fantasía.

El premio a los que más saben de ciencia se lo llevan los daneses. En España, segúne este estudio, “los hombres, los adultos jóvenes y, más marcadamente, la población con mayor nivel de estudios, son quienes mayor vínculo tienen con la ciencia”. Por edades, “la distancia entre el nivel de conocimiento científico de los españoles y la media europea es mucho más importante entre los adultos mayores que entre los jóvenes”. Bueno, al menos parece que la cosa mejora entre los jóvenes. Esperemos que siga mejorando y se reduzcan distancias con otros países, aunque parece difícil. Read More…