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Rizando el rizo: campanas que eliminan virus y mucho más

Facebook me ha dado buenas ideas para posts esta semana. Después del de ayer, en el que hablaba sobre las supuestas frecuencias de vibración del cuerpo humano y su relación con el estado de ánimo, hoy me encuentro con otra historia creo que hasta más increíble. Atención, porque vamos a ver una vez más que hay gente con muchísimas imaginación para mezclar temas esotéricos con científicos. Eso sí, cada vez se superan más. 🙂

La historia que quiero contar hoy comienza con la lectura de una entrada en Facebook que incluye un enlace a una entrevista (aquí). El contenido de la entrevista, que como verás no es muy larga, ya hace que a algunos se nos enciendan todas las alarmas con solo ver el titular (y no culpo al periodista, porque ha destacado algo que el entrevistado realmente dice). Te recomiendo que leas toda la entrevista, pero por resumir, resulta que hay un señor llamado Mark Pulido que se dedica a dar conciertos usando como instrumento lo que parecen una placas metálicas (a las que se refieren como “campanas planas”) que se denominan “bilas”. Hasta ahí todo genial, al menos para mí que me encanta la música y yo misma me dedico a experimentar con la música y el sonido. Me interesa el tema, así que sigo leyendo. El problema comienza cuando en entrevistado empieza a decir que el sonido de las bilas tiene propiedades terapeúticas, pero no solo porque relajen a la gente por lo agradable del sonido (que podría ser, por qué no), sino porque emiten unas frecuencias que son capaces de cosas tan variadas como curar la gripe, deshacer las células tumorales, o cosas tan extrañas como realizar una “limpieza de los meridianos energéticos”.

El mensaje tras todo esto, que escuchar el sonido de esas campanas puede incluso deshacer células tumorales paraece, como mínimo, algo peligroso. El caso es que en Facebook alguien le comenta esto mismo a la persona que colgó en enlace a la entrevista, y ahí empieza el debate en el que hay una respuesta que es prácticamente un copia-pega del texto de este enlace. Y aquí ya empieza el espectáculo magufo en todo su esplendor. Ojo al contenido del texto en ese enlace. Voy a hacer una selección de algunas de las cosas que más me llaman la atención (solo algunas, que si no no acabo):

– Nombrar a científicos rusos que se supone han hecho estudios sobre la influencia del sonido de estas campanas en la salud humana: Shipunov F. YA y A. V. Gnezdilov, Nekrasov V. A. y Zhikharev A. I, todos ellos rusos. Curiosamente no se incluyen enlaces a esos estudios. 

– Me encanta esta frase: “La campana envía una gran cantidad de radiación de resonancia ultrasónica que en un sentido espiritual y físico purifican el espacio.”. Ojo, en un sentido espiritual y físico purifican el espacio. Por favor que alguien me explique qué significa esto.

– Pero lo más alucinante viene cuando explican las conclusiones del estudio de Zhikharev, realizado con “el aparato “ORION ”, que diagnostica las ondas magnético resonantes junto a métodos extrasensoriales.” (ahí queda eso!). Según esas conclusiones, entre el efecto del sonido de las bilas encontramos: 

–  Eliminación de “los atascos energéticos en los canales interiores y exteriores de los cuerpos físicos y sutiles, en los canales de los meridianos o nadis.” Para escribir esa frase reconozco que hay que tener talento y mucha imaginación. Lo de los “cuerpos sutiles”, según he podido encontrar en diferentes webs, se refiere a los componentes de nuestro sistema energético, que son nada más y nada menos que los prana, nadis y chackaras, aunque luego hay sitios donde dicen que un cuerpo sutil es el aura, y otras donde dice que los cuerpos sutiles son el cuerpo etérico, el cuerpo emocional, el cuerpo mental y el cuerpo causal. Vamos, que nadie se pone de acuerdo, pero todo suena muy bonito y muy interesante. 🙂 Sobre los atascos energéticos en los canales interiores y exteriores de esos cuerpos físicos y sutiles, como nadie se pone de acuerdo en lo que son los cuerpos, pues es muy difícil investigar a qué se refieren. ¿Qué será un atasco energético? Como física tengo curiosidad. Busco en internet y encuentro que los atascos energéticos se producen por “emociones no gestionadas correctamente” (ver aquí) o que son el origen de la enfermedad (así, en general), según pone en la web de este maravilloso curso de alquimia energética. Hay  muchísimas webs que hablan de eso de los atascos energéticos, curiosamente dando definiciones diferentes o curándolos con técnicas muy variadas.

– “Armonización de los biocampos del organismo y la mejora de sus capacidades protectoras”. Por si hay dudas, los biocampos son el famoso aura. Hay una web alucinante (aquí) en la que hablan de este tema con el siguiente texto: “Por aura entendemos esos campos energéticos que rodean al ser vivo, lo nutren, lo vivifican y portan toda la información de quién y qué es cada uno, y de su historia personal (su linaje etc.,). De hecho unos estudios bastante recientes, por parte de científicos rusos,  han determinado que este “aura” o “biocampos”, como algunos también han llamado, provienen del mismísimo ADN. Es el ADN que contiene toda la información y la irradia hacia fuera.” Ufff…demasiado para comentar aquí ahora mismo. Por cierto, ¿por qué siempre son científicos rusos y nadie da al menos el título del estudio para poder buscarlo?

– “La eliminación de las influencias exteriores negativas sobre su campo magnético. (entidades energéticas exteriores, hechizos, mal de ojos, enagramas de nacimiento)”. Hechizos, mal de ojo…vamos, lo normal. Super-real todo. Esto le da un aura (nunca mejor dicho) de seriedad al asunto brutal.

– “Eliminación de los trastornos en el aparato cromosómico de la estructura del ADN”. Desde que una crema de esas de rejuvenecimiento añade el ADN en su slogan, yo ya me lo creo todo. Está de moda usar el ADN para llamar la atención. El aparato cromosómico sí, pero el aparato cromosómico de la estructura del ADN no tengo ni idea de lo que es. Lo he buscado en español y en inglés en internet (que vale, que no todo tiene que estar en internet, pero no tengo libros sobre esto a mano) y solo encuentro eso justo hablando de las campanas bilas. Esto es un poco sospechoso.

Hay muchísimas cosas más en esas conclusiones que suenan a disparate, sobre todo si no nos enseñan cuál es el estudio, si no tenemos posibilidad al menos de leer un paper donde se explique el estudio, pero lo que más llama la atención sin duda es lo de “eliminación de los virus de la gripe, opresión de los virus, opresión de los helmitos y opresión de las células de los tumores”. Me parece una auténtica temeridad afirmar todo esto sin pruebas (porque no veo las pruebas por ningún lado). Todos sabemos que hay gente muy crédula (los que promueven estas cosas lo saben mucho mejor que nosostros, seguro) y sabemos que alguien puede ser capaz de abandonar un tratamiento médico para escuchar campanitas que le van a curar. En serio, puede parecerle una tontería a algunos, pero es una auténtica temeridad y un peligro.

Todo esto es un negocio (entradas a los conciertos, de 15 euros según leí ayer, discos, seguramente charlas, etc. etc.) en el que no están explicando bien en qué se basan todas esas conclusiones. Es tan fácil, pero de verdad tan fácil, como copiar y pegar el enlace a unos cuantos papers científicos (ellos dicen que existen esas investigaciones) que estén publicados en revistas arbitradas, y los pueda leer todo el mundo. Si no lo hacen, es todo palabrería sin sentido, o con el único sentido de engañar a gente. Venga, que no cuesta tanto esfuerzo indicar dónde están publicados los resultados de esos estudios.

Las frecuencias del cuerpo humano

 

Ayer, leyendo las publicaciones de mis amigos en Facebook, me encontré con el siguiente texto: “Cuando estamos tristes, nuestra frecuencia de vibración baja, se enlentece, nos volvemos más densos, y por eso nos sentimos pesados, hundidos. Cuando nos encontramos felices, por el contrario, la frecuencia vibratoria sube, se acelera, por eso nos sentimos más ligeros, como si camináramos por encima del suelo. “. Desconozco si lo escribió quien lo publicó, o si lo copió de algún otro sitio. Es uno de esos textos en los que se mezclan conceptos de la ciencia (frecuencias, vibraciones) con barbaridades pseudo-científicas. Qué bien queda siempre usar palabras como “frecuencia”, “cuántico”, “atómico”, etc. en temas pseudo-científicos y paranormales, ¿verdad? 🙂

Mi reacción fue preguntarle a este amigo a qué se refería exactamente, qué era eso de la frecuencia de vibración de nuestro cuerpo, que además según él puede cambiar con el estado de ánimo. ¿Respuesta?: ninguna. Debe ser chungo que te pregunten por algo que has afirmado tan tajantemente y luego te des cuenta de que realmente no sabías de lo que estabas hablando. O peor todavía….darte cuenta de que lo que has dicho es una auténtica chorrada. Una cosa es estar equivocado en algo, que todos lo estamos muchas veces, y otra es caer en algo así. También fastidia ver este caso en el muro de Facebook de una persona que te cae muy bien, porque duele especialmente que se deje llevar por estas cosas.

Ondas

A lo único que se me ocurre que podría referirse ese texto es a la frecuencia de resonancia mecánica, aunque igualmente sería algo muy esotérico que esta frecuencia cambiaran según el estado de ánimo. El fenómeno de la resonancia mecánica es ampliamente conocido. Todos los cuerpos tienen al menos una frecuencia natural de resonancia, de manera que si excitamos un cuerpo a una frecuencia muy similar a su frecuencia de resonancia la amplitud de su vibración aumenta. Esta amplitud va aumentando progresivamente a medida que la fuerza excitadora sigue actuando, hasta poder llegar a producirse efectos como el de la copa que se rompe cuando la soprano mantiene durante mucho tiempo una nota que coincide aproximadamente con la frecuencia de resonancia de esa copa.

Muy bien, supongamos que el texto al que nos referíamos antes se refiere a frecuencias naturales de resonancia del cuerpo humano. ¿Cuáles son esas frecuencias? Si buscas en internet encontrarás foros en los que se afirma que sobre eso no se sabe nada, y otros sitios donde se enlazan algunos estudios sobre el tema. Me da la sensación de que todavía es un tema muy controvertido. El estudio más antiguo que encontré es de 1976, realizado por la NASA. Trata sobre la frecuencia de resonancia del ojo humano, y puedes encontrarlo aquí. Este estudio determinó que la frecuencia de resonancia del globo ocular es aproximadamente 18 Hz. Hay otro texto científico, este vez del año 2001, donde se habla de frecuencias de resonancia en el cuerpo humano completo, cuyo abstract puedes encontrar aquí.

Independientemente de que sí se pueda determinar cuál es la frecuencia de resonancia del cuerpo humano como un todo, o de partes individuales de él, queda por resolver el gran misterio de los misterios: ¿cómo es que estas frecuencias cambian con el estado de ánimo? ¿Qué significa que cuando estamos tristes la frecuencia es menor, y cuando estamos alegres “la frecuencia vibratoria sube”? Ya doy yo una pista: eso no se va a demostrar nunca porque es una solemne tontería.

¿Y si a lo que se refieren no es a frecuencias de resonancia, sino a la frecuencia del latido del corazón, o a las frecuencias de las ondas cerebrales? Es otra posibilidad, ¿no? No tenemos la mismas sensaciones al estar con el pulso muy acelerado que cuando estamos relajados. Pero hablan de “nuestra frecuencia de vibración”, que parece que sugiera algo más parecido a la frecuencia de resonancia del cuerpo. Por otro lado nos dice que “cuando estamos tristes nuestra frecuencia de vibración baja” y es cuando nos sentimos pesados y hundidos. Si nos refiriéramos a la frecuencia de los latidos del corazón, esta sería más baja cuando estamos más relajados, estado que yo al menos asocio a estar más feliz. Si el texto se refiriese al corazón, nos diría que estando relajados nos encontraríamos mal. Estando muy felices sí podemos estar eufóricos y tener las pulsaciones a mil, pero también podemos tener las pulsaciones a un ritmo muy elevado si estamos muy nerviosos o tenemos miedo, y esas no suelen ser situaciones asociadas a la felicidad, ¿verdad?. En cuanto a las frecuencias de las ondas cerebrales, no sé más que lo que he podido leer en wikipedia (que no siempre es muy fiable) y poco más. Cada vez que busco algo sobre esto me encuentro con miles de páginas de dudosa fiabilidad. En todo caso, si el texto que hoy me sirve de inspiración para este post se refiriese a estas ondas, creo que lo dejaría más claro y no se referiría simplemente a “nuestra frecuencia de vibración”.

Si alguien puede iluminarme sobre este tema y tiene una explicación al texto que inspira este post, le invito a usar los comentarios de esta entrada.