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¿Se puede poner nombre a una estrella?



Hace unos días en clase de Física, mientras veíamos cuestiones sobre el espectro electromagnético, nombré algunos procesos violentos que tienen lugar en las estrellas. En un momento dado, a un alumno se le ocurrió preguntar si es posible poner nombre a una estrella. Todos habían escuchado o leído sobre supuestos regalos consistentes en poner el nombre de una persona a uno de esos puntitos brillantes que vemos en el cielo, pero no estaban seguros de que eso fuese oficial, aunque te den un certificado. Y es que, claro, un certificado lo puede hacer cualquiera, pero ¿qué empresa u organismo puede ponerle nombre oficialmente a una estrella?

nombres de estrellas

Lo cierto es que todo esto de vender certificados en los que se acredita que tal o cual estrella tiene el nombre de una persona es un auténtico timo. Solo la Unión Internacional de Astronomía puede poner nombre a las estrellas, pero esos nombre no son más que referencias de catálogos estelares, que consisten en números o combinaciones de números y letras. La propia Unión Internacional de Astronomía, antes tantísimas consultas sobre este tema, tuvo que desvincularse del negocio del bautizo de estrellas con un texto en su web que puedes ver aquí.

Es cierto que hay algunas estrellas que son conocidas por sus nombres propios, que vienen de hace muchos siglos atrás. Nombre como Sirio, o Vega, sonarán a cualquiera con una mínima afición a la astronomía. También hay otro tipo de objetos, como galaxias y cúmulos estelares, que son conocidos por su propio nombre, más allá de su nombre oficial (por ejemplo, M31 ó NGC224 según en el catálogo que mires , conocida popularmente como la galaxia de Andrómeda). Por último, dentro de nuestro sistema solar, también pueden tener nombres propios los asteroides o los cometas. Pero esto no quiere decir que podamos pagar para ponerle nuestro nombre o el de un ser querido a uno de estos objetos. En el caso de los cometas, además de una combinación de números y letras como referencia, el nombre incluye el apellido de su descubridor. En el caso de los asteroides, después de haber sido observados por un tiempo suficiente para conocer bien su órbita, su descubridor puede proponer un nombre. Yo misma tengo un asteroide a mi nombre, el asteroide 2004 PX66, que el Minor Planet Center (dependiente de la Unión Internacional de Astronomía) aceptó llamar «(159865) Silvialonso«. El nombre fue propuesto por su decubridor, Pepe Manteca, en reconocimiento a mi trabajo de enseñanza de la astrometría a una serie de astrónomos aficionados españoles en mis tiempos de estudiante de astrofísica.

Queda claro entonces que lo de pagar para tener el nombre de alguien en el cielo es un regalo muy romántico, pero es un timo a nuestros bolsillos. Para estar ahí arriba no tienes que pagar, sino aportar algo al descubrimiento del objeto o ser una persona lo suficientemente relevante (artistas, científicos de otros campos….) para que alguien proponga tu nombre.

No caigas en el timo de estas empresas que prometen poner tu nombre en una estrella. Sus certificados son solo válidos para engordar sus cuentas corrientes.