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El gran titular sobre pirámides y energía electromagnética



Ayer nos sorprendía el periódico El Mundo con un titular bastante lamentable a raíz de una noticia sobre un estudio en la pirámide de Giza. No es este periódico el único que usó titulares similares. El titular era este: «La pirámide de Giza posee energía electromagnética en su interior».

La pirámide de Giza posee energía electromagnética en su interior

La noticia es de la agencia Europa Press y el titular es todo un despropósito, ya que deja claro que quien lo redactó no tiene ni la más mínima idea sobre física básica.

La energía electromagnética es la energía debida a la existencia de un campo electromagnético y que se almacena en un determinado espacio. Esta energía se puedo calcular a partir de la suma de los cuadrados del campo eléctrico y del campo magnético. Cuando tenemos cualquier onda electromagnética, como puede ser la luz, radiación en el infrarrojo, microondas, ondas de radio, luz ultravioleta o cualquier otro tipo de onda cuya energía podamos situar en el espectro electromagnético, tenemos energía electromagnética. Por lo tanto, con solo la radiación en infrarroja que provoca (térmica) que produce cualquier cuerpo, o con solo la presencia de luz, ya tenemos energía electromagnética. Por lo tanto, es una obviedad muy grande que la pirámide de Giza posee energía electromagnética en su interior. Por supuesto que la posee, para saber eso no hace falta hacer ningún estudio, y por eso no es noticia.

Al día siguiente el periódico El Mundo cambió el titular, supongo que porque algunos lectores les hicieron saber del error a través de los comentarios. Este es el nuevo titular: «La Gran Pirámide de Giza puede concentrar energía electromagnética a través de sus cámaras internas».

Gran Pirámide de Giza radiación electromagnética

Tampoco es que sea un gran titular, porque de nuevo es una obviedad, pero al menos parece dar una idea de que el estudio al que se refieren estudió cómo la estructura de la pirámide focaliza ciertas ondas electromagnéticas (en el estudio usan ondas de radio de longitud de onda entre 200 y 600 m). Eso sí, el artículo sigue destacando frases como «Un grupo de científicos ha descubierto que la estructura es capaz de albergar energía electromagnética debajo de su base y en sus cámaras internas» (por supuesto que alberga energía electromagnética, ya vimos antes que es obvio).

El artículo la verdad es que me parece muy poco divulgativo, porque parece más una mala traducción e interpretación del artículo científico al que enlazan, publicado en la revista Journal of Applied Physics, que otra cosa. Da la impresión de que quien lo redactó no sabía muy bien qué estaba haciendo.

En Daily and Sunday Express van más allá, le echan imaginación, y afirman algo de lo que el estudio no habla, y es que aseguran que esto podría ser una futura fuente de energía renovable.

Entiendo que todo lo que tiene que ver con pirámides es llamativo, y que además hay un público para todo tipo de teorías pseudocientíficas en torno a ellas que reinterpretará este tipo de artículos hasta llevárselos a su campo, con lo que tratar bien este tipo de noticias me parece fundamental. Desde el punto de vista de la divulgación de la ciencia no se puede permitir un titular como el que encabezó esta noticia.

 


Acabando en las aulas con el miedo a la radiación

Esta semana hemos visto en la asignatura que imparto, Física de los Procesos, el tema de la radiación electromagnética. Este es mi tercer curso dando esta asignatura, así que ya veía venir cómo transcurriría la sesión al ver este tema. Por las experiencias anteriores, sabía que los alumnos harían más preguntas que nunca, y que habría debate. Hoy me apetece compartir algunas de las cosas que ocurrieron en clase, tanto esta vez como en cursos anteriores. La reacción de los estudiantes ante esta sesión de la asignatura siempre ha sido prácticamente igual.

A medida que íbamos recorriendo juntos los distintos rangos del espectro electromagnético, tras pasar de los rayos gamma a los rayos X y adentrarnos en la radiación UV, comenzó lo divertido. A partir de ahí iba a poder comprobar hasta qué punto los jóvenes estudiantes de primer curso universitario tienen ideas preconcebidas que muchísimas veces son erróneas, motivadas por bulos que han leído por internet, por lo que han visto en las noticias, por lo que les ha dicho el amigo de un amigo, o por lo que les ha dicho un médico (no sería la primera vez que encuentro que la información errónea procede de un médico).

radiación electromagnética

El microondas, ese gran desconocido

En cuanto se nombra el rango de microondas los estudiantes piensan en el horno microondas que tienen en la cocina. Normalmente se sorprenden cuando les cuento que las microondas se pueden utilizar también, por ejemplo, para enlaces de comunicaciones. Muchas veces tienen una mala imagen del horno microondas, porque les han dicho que es dañino, pero no saben realmente cómo funciona. Simplemente han escuchado que es malo para la salud y se lo han creído sin preocuparse por buscar más información. Es lógico, si tenemos en cuenta que solo buscando en internet hay muchísimos enlaces donde nos advierten de sus supuestos peligros, o de que los nutrientes de los alimentos desaparecen si los calentamos en este horno. Son bulos sin ninguna evidencia científica, pero es casi todo lo que sale en google si buscamos este tema, así que al final se lo creen.

Hemos visto cómo funciona el horno microondas y siempre me sorprende que no tengan ni idea de cómo calientan los alimentos dentro del mágico aparatito. Algo tan simple como eso no parece que haya calado en el público en general. Eso demuestra que queda mucho por hacer en la divulgación de la ciencia más básica y cotidiana. Por otro lado, hemos visto que en el rango de microondas la radiación no es ionizante, por lo que no nos puede afectar a nivel molecular, y al parecer todos se han convencido de que no hay peligro. Un alumna comentó que un médico recomendó a su madre no dormir encima ni debajo de la cocina si había en ella un microondas, pero que ahora veía claramente que esa recomendación es un disparate. Otros alumnos comentaron que también han oído decir a otras personas que usar el microondas es malo. Ahora podrán explicar por qué eso no es cierto.

El teléfono móvil y el wifi, historia de amor y odio

En nuestro viaje por el espectro electromagnético llegamos a las ondas de radio. Nadie en el primer mundo parece poder vivir sin teléfono móvil y wifi a su alcance las 24 horas del día, pero muchas de estas mismas personas están convencidas de que su uso es perjudicial para la salud. El wifi opera en frecuencias de radio o en infrarrojo, por lo que tampoco es radiación ionizante. Una simple bombilla emite radiación más energética que el wifi o el horno microondas, y nadie tiene miedo a exponerse a la luz de una bombilla. Lo mismo es aplicable al teléfono móvil, que opera en frecuencias de radio. Tras muchos años de investigación, y tras las preocupación de tantísima gente por la relación entre el uso del teléfono móvil y el cáncer cerebral, nunca se han encontrado evidencias de esta relación. Hay muchísimos estudios publicados, pero aquí te dejo uno de lo últimos, publicado en la revista The International Journal of Cancer Epidemiology.

radiación móvil

– Entonces, ¿por qué me dice fulanito que no duerme bien si tiene el móvil en la mesilla de noche?

– Pues no sé, ¿sabes si ha desconectado las notificaciones? ¿Sabes si se pone a mirar el móvil y eso provoca que se duerma más tarde?, porque eso sí está científicamente demostrado que ocurre.

– Vale, pero entonces, ¿por qué hay países donde se ha eliminado el wifi de los colegios?

– Pues por precaución ante un miedo totalmente infundado, sin base científica alguna.

– ¿Y por qué la gente que vive debajo de una antena de telefonía móvil enferma?

– Si realmente la radiación emitida por una antena de telefonía móvil fuera dañina, debajo de ella sería donde estarían más seguros, por cómo es el patrón de emisión de la antena, siempre paralelo al suelo. Estarías más en peligro si te encontraras enfrente o en un flanco lateral de la antena. En todo caso, de nuevo, estamos hablando de ondas de radio, y además de baja potencia, por lo que no afectarían a la salud. Las antenas de radio y televisión emiten a mucha más potencia que las de telefonía, pero también es cierto que se suelen colocar en sitios más alejados de los núcleos de población. Se colocan más lejos porque sí que se ha encontrado que la exposición a radiofrecuencias, si su intensidad es muy alta, pueden tener algunas consecuencias para la salud (especialmente relacionadas con quemaduras y golpes de calor), pero desde luego tampoco provocarían cáncer.

La hipersensibilidad electromagnética

Por supuesto, en clase los estudiantes también sacaron esta vez el tema de la hipersensibilidad electromagnética. Todos tienen noticias sobre casos de personas que no pueden exponerse a ningún tipo de radiación electromagnética, como por ejemplo la del wifi, porque se encuentran mal si lo hacen (mareos, nauseas, taquicardias, enrojecimiento de la piel, entre otros síntomas). En clase les explico que la hipersensibilidad electromagnética es un problema psicosomático, y que la propia Organización Mundial de la Salud afirma que no hay base científica para asociar esos síntomas a la exposición a radiación electromagnética. Normalmente son casos autodiagnosticados, aunque hay algunos médicos que empiezan a diagnosticar a sus pacientes con esta «enfermedad» que no está reconocida como tal. Hay algunos casos, incluso en España, en los que se ha concedido pensión por discapacidad a personas que dicen sufrir hipersensibilidad electromagnética, pero en ningún caso avalados por pruebas científicas, lo cual a mí personalmente me parece un peligro porque pueden sentar un muy mal precedente.

La lucha contra la irracionalidad desde las aulas

Esta clase de física que yo imparto es para futuros arquitectos. A primera vista parece que estos temas no tienen que ver con su futura profesión, a pesar de que sí que tienen aplicación directa (en el caso de los arquitectos, rayos X o radiación IR, entre otras cosas). En todo caso, siempre vale la pena hacerles ver más allá de la aplicación directa, incrementar su conocimiento en ciencia a un nivel más general, tratando de que sean ciudadanos críticos y no fácilmente influenciables por cualquiera que les diga mentiras. El miedo surge del desconocimiento,  y eso hay que combatirlo desde las aulas.