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Actualizar Garmin Forerunner 35

Hace meses compré un reloj deportivo Garmin Forerunner 35, no solo para registrar mis entrenamientos cuando salgo a correr (cada vez menos de lo que quisiera), sino para registrar otro tipo de cosas como la calidad de mi sueño, los pasos que camino al día, o que el reloj me avise cuando llevo mucho tiempo sentada y debería moverme un poco. En general estoy muy contenta con este reloj, pero hay una cosa que me traía de cabeza desde hace tiempo: no conseguía actualizar su firmware.

El firmware de un dispositivo electrónico no es más que el programa que controla su funcionamiento. Cuando actualizas el firmware sueles obtener nuevas funcionalidades, o correcciones de errores. Mi Forerunner 35 me avisaba de que tenía una nueva actualización disponible, pero a la hora de instalar esa actualización se quedaba completamente colgado, la barra de avance no se movía, y tenía que resetearlo para volver a la versión inicial del firmware que trajo de fábrica (la 2.7). En realidad yo solo había sentido la necesidad de actualizarlo por tener una versión lo más actual posible, pero desde hace unos días tenía un problema que ya me hizo plantearme buscar y rebuscar hasta encontrar la solución: al sincronizar con la app del móvil, o con Garmin Express (el programa para el ordenador), los textos del reloj pasaban de español a sueco. Sí, a sueco, como lo lees. 🙂

Pues bien, encontré en internet la solución y aquí la comparto para quien no sepa inglés (porque la encontré en un foro de Garmin en inglés):

Lo primero que hay que hacer es pasar manualmente de la versión 2.7 a la versión 2.8. Para ello hay que seguir estos pasos:

  • Descargar este fichero
  • Conectar el reloj a tu ordenador con el cable USB que trajo de fábrica
  • En el ordenador verás el reloj como si fuese un dispositivo de almacenamiento
  • Entra en ese dispositivo, entra en la carpeta “Garmin” y copia ahí el fichero que acabas de descargar
  • Una vez copiado el fichero, extrae el dispositivo como cuando extraes un disco duro USB o un pendrive
  • Después de unos segundos, en la pantalla del reloj te saldrá un mensaje diciendo que hay una actualización disponible, y te preguntará si quieres instalarla. Selecciona la opción de instalarla ahora.
  • Verás una barra de avance de la instalación. En pocos segundos la tendrás instalada
  • El reloj se reiniciará

Ahora ya tienes la versión 2.8 del firmware instalada. A partir de aquí ya puedes actualizar a la última versión disponible en cada momento con la app del móvil (conectados el móvil y el reloj mediante bluetooth) o con Garmin Express en el ordenador. De nuevo, te saldrá un mensaje en el móvil diciendo que hay otra versión disponible, le ordenarás que la instale, lo hará, el reloj se reiniciará y ya lo tendrás a la última.

Hacer esto ha arreglado el problema del idioma en mi reloj (que todavía no sé qué lo causó). Si has tenido este mismo problema, o simplemente querías actualizar tu Garmin Forerunner 35 a la última versión de software y no lo habías conseguido, espero que esto te haya ayudado.

 

Cómo imaginamos el futuro

Hace pocos días descubrí un pequeño documental, de apenas 10 minutos de duración, donde explican el trabajo de científicos, ingenieros y artistas en la ya clásica película “2001: una odisea del espacio” (título con el que se distribuyó en España), dirigida por Stanley Kubrick en 1968. La película estaba basada en un relato de Arthur C. Clarke titulado “El centinela”, publicado en 1948.

Durante esos 20 años transcurridos entre la publicación del relato original y la realización de la película la imagen de lo que sería el futuro en 2001 habrá cambiado bastante. El año 2001 podría parecer muy lejano a un Arthur C. Clarke desde su perspectiva de 53 años antes, mientras que Kubrick ya contaría con mejores referencias (sociedad, tecnología) 33 años antes.

El documental al que hacía referencia antes se titula Making 2001: A Space Odyssey, y data (igual que la película) del año 1968.

Además del trabajo tras el diseño de la nave, de los trajes y cascos, las monturas de las cámaras y demás cuestiones técnicas de la película, me llama la atención justo el inicio del documental. Ese maletín que simboliza el teletrabajo, la posibilidad de llevar toda la información siempre contigo y comunicarte con tu oficina desde cualquier lugar, con ese teléfono (con cable) y ese teclado (máquina de escribir) que es capaz de enviar información a través del espacio electrónicamente y, por supuesto, una pantalla de televisión en el propio maletín. Termina la escena con al frase “Este es un ejemplo de cómo será la vida en el año 2001”.

Quizás este maletín era lo que en 1968 podrían imaginar como un futuro ordenador personal conectado a algo así como la red internet. Curiosamente la primera vez que se habló de un ordenador personal fue pocos años antes, en 1964, en un artículo publicado en la revista New Scientist. Este artículo fue uno más de una serie titulada “El mundo en 1984”. De nuevo, fantanseando sobre cómo sería el futuro. Y es que nunca dejamos de fantasear sobre eso.

Recuerdo que cuando era niña, en los años 80, había una colección de libros de la editorial SM que tenía unas ilustraciones alucinantes sobre cómo sería el futuro. La colección se titulaba “El mundo del futuro”. Mi hermano tenía un volumen de esa colección y recuerdo especialmente las páginas donde había ilustraciones de cómo serían los trenes y los coches (voladores, of course) del futuro. En ese momento yo estaba convencida de que en el año 2000 todos vestiríamos con un mono plateado y no tendríamos pelo. 🙂 Fantasías de niña que no sé en qué se basaban, pero recuerdo que siempre repetía eso a mi madre. Menuda decepción cuando cambiamos de siglo y nada de eso formaba parte de nuestra vida cotidiana. 🙂

Seguramente lo más parecido al maletín-oficina del documental es la combinación de un ordenador portátil con conexión a internet y un teléfono móvil. El primer ordenador portátil con pantalla se fabricó en 1981 y se llamaba Osborne 1. No fue muy popular. Fue el ordenador Epson HX-20, que se desarrolló también en 1981, el primero que se popularizó ya en 1983, pero este no contaba con pantalla. Teniendo en cuenta que el PC que utilizaban en la NASA en 1969 para lograr que un hombre pisara la Luna, el Programma 101, no tenía pantalla, y que no sería hasta el año 1976 cuando se popularizaría el uso de una pantalla en un ordenador (no portátil) con la llegada del Apple I, la idea de la pantalla en el maletín del documental es bastante rompedora para la época. Para la conexión entre ordenadores no hubo que esperar mucho más desde la fecha del documental, pues la red Arpanet funcionó por primera un año después. Eso sí, no hay que confundir Arpanet con la WorldWideWeb, que es lo que todos conocemos y comenzó a funcionar en 1990. En cuanto al teléfono móvil, el primero que apareció en el mercado, en el año 1983, fue el Motorola DynaTAC 8000x, un ladrillo de 33 cm de largo, 800 gramos de peso y un precio de casi 4000 $. Por lo tanto, para llegar a tener algo similar a la oficina móvil planteada en el documental, aunque con muchas más limitaciones de las que tenemos ahora, habría que esperar al año 1983, no a 2001. El aspecto de todo el sistema habría sido bastante diferente al del teléfono con cable y la máquina de escribir. Simplemente todo se imaginó en base a lo que se conocía y pocos podrían imaginar que la ciencia y la tecnología avanzara tan rápido entre finales del siglo XX y principios del XXI.

Me da la sensación de que hoy en día no nos atrevemos tanto a vaticinar cómo será la tecnología del futuro como sí lo hacían hasta la década de 1980. Da un poco de vértigo pensar hacia dónde nos llevará el conocimiento. Estamos en 2016 y escribo esto desde un ordenador portátil con el que puedo acceder a toda la información que necesito para escribir este post. Tengo puesta una pulsera que monitoriza mi actividad, me puede mostrar cómo dormí anoche, y me acaba de avisar de que es hora de irme a la cama. A mi lado tengo un teléfono móvil y una tablet que tienen mucha más capacidad de proceso y memoria que algún ordenador que he tenido anteriormente. A apenas dos metros de mí tengo un robot que es capaz de limpiar el suelo de toda la casa sin necesidad de intervención humana. ¿Qué nuevos dispositivos tendremos dentro de 10 años? A mí me cuesta imaginarlo, pero en cuanto a avances que tengan repercusión en nuestra vida diaria tengo claro que lo que más me gustaría es que se avanzase en la tecnología de los tejidos. Me encantaría que usemos ropa de tejidos muy técnicos, que sea muy cómoda, que dure tanto que no haya que salir a comprar a tiendas de ropa en mucho tiempo, que se adapte a los cambios de temperatura, y que lo habitual sea usar ropa muy uniforme con lo que no habría que perder tiempo en elegir el modelito del día. Con esto me doy cuenta de que mi sueño para el futuro no se aleja mucho del que tenía de niña.

¿Cuál es tu idea de cómo será nuestra vida en el futuro en cuanto a la tecnología se refiere?

Fotografía meteorológica desde el coche

Desde hace unos meses he estado buscando la manera de poder sacar fotografías del paisaje, especialmente de los fenómenos meteorológicos que pueda observar, desde el coche. Al salir temprano de casa para trabajar suelo ser testigo de fantásticos amaneceres, formaciones nubosas bonitas, nieblas y en general estampas que me gustaría inmortalizar y compartir. Pero claro, no puede una soltar alegremente las manos del volante para hacer una foto con un móvil o una cámara. Además, la localización de esa cámara para que no obstaculice la visibilidad al conducir es un problema.

Al final encontré una solución sencilla que me está dando buenos resultados. Desde hace pocas semanas he estado colgando en Twitter algunas fotografías hechas con este sistema que explicaré a continuación. Se trata simplemente de colocar estratégicamente el móvil, utilizando su aplicación de cámara de fotos, en un soporte y dispararlo mediante un disparador inalámbrico bluetooh. Esta es la pinta que tiene el invento.

sistema fotos bluetooth coche    sistema bluetooth coche

El soporte es el que ya usaba anteriormente, colocado en otra parte, para colocar el móvil y usarlo como reproductor de música. Es uno de esos soportes que se colocan en una rejilla de ventilación, y esta vez lo he puesto en la rejilla de ventilación que tengo más a mi izquierda. Es importante que esté en una de estas rejillas porque el móvil podría alcanzar altas temperaturas y conviene mantenerlo fresco con un poco de aire acondicionado. Hay que colocar el móvil en el soporte de manera que su inclinación permita que no salga en la foto ninguna parte del coche (o al menos la menor parte posible), enfocando al horizonte o más al cielo si quieres sacar fotos de fenómenos meteorológicos. 

El disparador es uno de los que venden por 5€ en las tiendas Ale-Hop. Viene con una pila incluida y se conecta al móvil por bluetooth. Cuando  el móvil lo detecta, indica que el disparador es un teclado. Tiene dos botones, uno que supuestamente sirve para sacar la foto con un dispositivo Android (pero que en los móviles con los que lo he probado sirve para “despertar” al móvil en el modo cámara) y otro para sacar la foto con dispositivo iOS, pero que en mi caso es precisamente el que tengo que pulsar para lograr la instantánea.

En las fotos de arriba también puedes ver unos cables. Uno va a la toma de corriente del móvil, que toma su alimentación de un emisor FM conectado a la toma de mechero del coche. El otro es el cable jack de ese emisor que conecto a la toma de auriculares del móvil. Así cargo el móvil y a la vez puedo escuchar mi música favorita a través de la radio. Todo en uno. 🙂

A continuación, algunas fotos hechas con este sistema. No están en orden cronológico.

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Una mañana en La Laguna, Tenerife

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Nube a la altura de la carretera, calima al fondo que reduce la visibilidad, y cielos despejados.

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21 de julio de 2015

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Adentrándome en la nube.

Lo bueno de este sistema es que no hay que soltar las manos del volante (el disparador es muy pequeño y lo puedes llevar en la mano mientras conduces), no tienes que tocar el móvil y ni siquiera tienes que mirarlo. Simplemente, cuando ves algo que te gusta, disparas. Yo hago varias tomas para luego elegir la mejor. También trato de que no se vea claramente ninguna matrícula de coche, para evitar problemas si publico alguna imagen. Un último truco: si quieres guardar registro de dónde se hizo cada foto, activa en tu móvil la opción de guardar localización en las fotos y cuando enciendas el bluetotth haz lo mismo con el GPS.

A disfrutar de la fotografía desde el coche sin peligro. Olvídate de que tienes allí el móvil y solo pulsa un pequeño botón. Cuando llegues a tu destino ya tendrás tiempo de ver las fotos.

 

Una tela que cambia de color con los cambios en el aire

En el último post escribí sobre un piano que suena siguiendo el movimiento de las nubes, y ahora le toca el turno a otro nuevo invento que une une tecnología, arte y meteorología. Esta vez se trata de una tela que es capaz de reaccionar con las fluctuaciones de temperatura, índice UV, contaminación, humedad, presencia de algunos químicos, fricción y sonido. En realidad lo que reacciona es el tinte, distribuido en diferentes capas de tela. Al estar en contacto la tela con nuestro cuerpo, el tinte también reacciona a nuestros cambios, por ejemplo el cambio de nuestra temperatura corporal.

Este original invento sale del laboratorio de investigación en materiales The Unseen, de la artista Lauren Bowker. Con esta nueva tela se ha diseñado una colección de moda titulada Air para la firma Swarovski, fue presentada en la pasada London’s Fashion Week 2014.

Aquí tienes un vídeo donde se puede ver a la tela en acción.

Algo muy curioso es que el tinte reacciona de diferente manera a los siete posibles detonantes de su cambio. Por ejemplo, la contaminación puede hacer que cambie de color amarillo a negro, los cambios en la temperatura producen cambios entre otras tonalidades, etc. Se me ocurre que eso podría servir no solo al diseño de moda desde el punto de vista más artístico, sino a la fabricación de detectores para advertir de la presencia de unos determinados contaminantes en el aire, o de altos niveles de radiación ultravioleta (¿una camisa que cambie a un color más claro cuando la radiación UV es más alta, o cuando la temperatura sube?)…. no sé, por soñar que no quede. 🙂

 

 

La música de las nubes

Parece muy poético y ahora además es algo real. Un artista especialista en crear arte uniendo tecnología y el medio que nos rodea lo ha hecho posible. David Bowen ha creado un piano cuyas teclas son accionadas por un robot que sigue una partitura muy especial: las nubes. De hecho, la obra se llama “Cloud Piano”

El ingenio sonoro tiene una cámara que apunta al cielo y registra la imagen de las nubes en tiempo real. El movimiento de las nubes es traducido a notas musicales gracias al software Max/MSP (un viejo conocido de aquellos a los que nos gusta la música electrónica más experimental), el robot sigue la partitura nubosa 🙂 y el piano suena.

Este curioso piano se podrá ver a partir de octubre en L’assaut de la Menuiserie, un museo de arte contemporáneo en Saint Etienne (Francia). 

Aquí te dejo con un vídeo que David Bowen ha subido a internet para que podamos ir viendo/escuchando esta nueva obra de arte contemporáneo que une tecnología y meteorología.


Tecnología intuitiva y autodidactas en Etiopía

Los dispositivos electrónicos táctiles están llegando a un nivel de popularidad asombroso. Claramente el secreto de su éxito está en lo intuitivos que son. Los primeros teléfonos móviles táctiles asustaban, acostumbrados como estábamos a un teléfono de los de toda la vida, pero rápidamente todos entendimos que en realidad los táctiles son más fáciles de usar. Ahora con las tablets la revolución táctil llega a la educación, y se pone a prueba cómo esta tecnología puede ayudar en el aprendizaje. La organización One Laptop Per Child ha realizado un curioso experimento en dos aldeas de Etiopía que han llevado a resultados sorprendentes.

Lo que hicieron los miembros de One Laptop Per Child fue ir a dos aldeas remotas de Etiopía, donde sus habitantes no habían tenido la posibilidad de ver nunca nada parecido a una tablet o un ordenador, y dejar allí unas cajas con unas cuantas tablets dentro. Las tablets tenían aplicaciones ya instaladas, orientadas a los niños de esas zonas. La idea era ver si los niños, que ni siquiera sabían leer, podían aprender a hacerlo ellos solos gracias a los juegos educativos, dibujos animados, películas, libros electrónicos, dibujos, software para dibujar y otras aplicaciones educativas.
Las tablets utilizadas en este experimento fueron las Motorola Xoom, con cargadores solares que unos técnicos habían enseñado a utilizar a los adultos de las aldeas. En las tablets se insertaban tarjetas de memoria que los técnicos cambiaban una vez a la semana, y que servían para registrar datos sobre el uso que los niños hacían de estos dispositivos.

Faces of Ethiopia

Dietmar Temps via Compfight

Aunque parezca increíble, los resultados del experimento demostraron que, sin haber utilizado nunca antes un ordenador o una tablet, los niños que ni siquiera sabían escribir en su idioma terminaron leyendo y escribiendo en otro idioma (en inglés) de forma totalmente autodidacta.

Según ha dicho Nicholas Negroponte, co-fundador de One Laptop Per Child, en el congreso EmTech Conference, cuatro minutos después se descubrir las cajas llenas de tablets uno de los niños activó el botón de encendido de una de ellas. Cinco días después cada niños ya usaba 47 aplicaciones al día. A las dos semanas de haber encontrado estos nuevos juguetes ya cantaban canciones en inglés, y en cinco meses ya habían hackeado el sistema operativo Android. Esto último es especialmente curioso: alguien de la organización decidió que los niños no pudieran usar la cámara, pero ellos encontraron la manera de saltarse esa restricción. Además la organización había bloqueado por software la posibilidad de que se pudiera modificar el escritorio del sistema operativo, pero los niños etíopes hackearon el sistema consiguiendo poder modificarlo. A final la tablet de cada niño tenía una apariencia diferente, “customizándola” cada uno a su gusto. Esta fue una gran demostración de creatividad e inteligencia por parte de los niños.

Después de algunos meses los niños estaban usando con toda naturalidad estos dispositivos electrónicos, fueron observados recitando una canción sobre el alfabeto e incluso deletreando palabras en inglés. Un niño, que había usado en su tablet un juego educativo sobre animales, abrió una aplicación para dibujar y en ella escribió la palabra “Lion”.

Está claro que los niños fueron capaces de aprender mucho sin que ningún profesor les enseñara nada, simplemente pudiendo acceder a una tecnología muy intuitiva y gracias a su curiosidad. Ahora desde One Laptop Per Child se preguntan….”¿Qué podemos hacer por esos 100 millones de niños alrededor del mundo que no van a la escuela? ¿Podemos darles una herramienta para leer y aprender, sin tener que proporcionarles escuelas, profesores y libros?
Según Negroponte, “si pueden aprender a leer, pueden leer para aprender”.

— Dedico esta entrada a mis sobrino Tamagne, al que vi descubrir el interruptor de la luz y el agua corriente, y al poco tiempo utilizar un iPhone y una cámara de fotos, tras llegar de Etiopía —