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Las frecuencias del cuerpo humano



 

Ayer, leyendo las publicaciones de mis amigos en Facebook, me encontré con el siguiente texto: “Cuando estamos tristes, nuestra frecuencia de vibración baja, se enlentece, nos volvemos más densos, y por eso nos sentimos pesados, hundidos. Cuando nos encontramos felices, por el contrario, la frecuencia vibratoria sube, se acelera, por eso nos sentimos más ligeros, como si camináramos por encima del suelo. “. Desconozco si lo escribió quien lo publicó, o si lo copió de algún otro sitio. Es uno de esos textos en los que se mezclan conceptos de la ciencia (frecuencias, vibraciones) con barbaridades pseudo-científicas. Qué bien queda siempre usar palabras como “frecuencia”, “cuántico”, “atómico”, etc. en temas pseudo-científicos y paranormales, ¿verdad? 🙂

Mi reacción fue preguntarle a este amigo a qué se refería exactamente, qué era eso de la frecuencia de vibración de nuestro cuerpo, que además según él puede cambiar con el estado de ánimo. ¿Respuesta?: ninguna. Debe ser chungo que te pregunten por algo que has afirmado tan tajantemente y luego te des cuenta de que realmente no sabías de lo que estabas hablando. O peor todavía….darte cuenta de que lo que has dicho es una auténtica chorrada. Una cosa es estar equivocado en algo, que todos lo estamos muchas veces, y otra es caer en algo así. También fastidia ver este caso en el muro de Facebook de una persona que te cae muy bien, porque duele especialmente que se deje llevar por estas cosas.

Ondas

A lo único que se me ocurre que podría referirse ese texto es a la frecuencia de resonancia mecánica, aunque igualmente sería algo muy esotérico que esta frecuencia cambiaran según el estado de ánimo. El fenómeno de la resonancia mecánica es ampliamente conocido. Todos los cuerpos tienen al menos una frecuencia natural de resonancia, de manera que si excitamos un cuerpo a una frecuencia muy similar a su frecuencia de resonancia la amplitud de su vibración aumenta. Esta amplitud va aumentando progresivamente a medida que la fuerza excitadora sigue actuando, hasta poder llegar a producirse efectos como el de la copa que se rompe cuando la soprano mantiene durante mucho tiempo una nota que coincide aproximadamente con la frecuencia de resonancia de esa copa.

Muy bien, supongamos que el texto al que nos referíamos antes se refiere a frecuencias naturales de resonancia del cuerpo humano. ¿Cuáles son esas frecuencias? Si buscas en internet encontrarás foros en los que se afirma que sobre eso no se sabe nada, y otros sitios donde se enlazan algunos estudios sobre el tema. Me da la sensación de que todavía es un tema muy controvertido. El estudio más antiguo que encontré es de 1976, realizado por la NASA. Trata sobre la frecuencia de resonancia del ojo humano, y puedes encontrarlo aquí. Este estudio determinó que la frecuencia de resonancia del globo ocular es aproximadamente 18 Hz. Hay otro texto científico, este vez del año 2001, donde se habla de frecuencias de resonancia en el cuerpo humano completo, cuyo abstract puedes encontrar aquí.

Independientemente de que sí se pueda determinar cuál es la frecuencia de resonancia del cuerpo humano como un todo, o de partes individuales de él, queda por resolver el gran misterio de los misterios: ¿cómo es que estas frecuencias cambian con el estado de ánimo? ¿Qué significa que cuando estamos tristes la frecuencia es menor, y cuando estamos alegres “la frecuencia vibratoria sube”? Ya doy yo una pista: eso no se va a demostrar nunca porque es una solemne tontería.

¿Y si a lo que se refieren no es a frecuencias de resonancia, sino a la frecuencia del latido del corazón, o a las frecuencias de las ondas cerebrales? Es otra posibilidad, ¿no? No tenemos la mismas sensaciones al estar con el pulso muy acelerado que cuando estamos relajados. Pero hablan de “nuestra frecuencia de vibración”, que parece que sugiera algo más parecido a la frecuencia de resonancia del cuerpo. Por otro lado nos dice que “cuando estamos tristes nuestra frecuencia de vibración baja” y es cuando nos sentimos pesados y hundidos. Si nos refiriéramos a la frecuencia de los latidos del corazón, esta sería más baja cuando estamos más relajados, estado que yo al menos asocio a estar más feliz. Si el texto se refiriese al corazón, nos diría que estando relajados nos encontraríamos mal. Estando muy felices sí podemos estar eufóricos y tener las pulsaciones a mil, pero también podemos tener las pulsaciones a un ritmo muy elevado si estamos muy nerviosos o tenemos miedo, y esas no suelen ser situaciones asociadas a la felicidad, ¿verdad?. En cuanto a las frecuencias de las ondas cerebrales, no sé más que lo que he podido leer en wikipedia (que no siempre es muy fiable) y poco más. Cada vez que busco algo sobre esto me encuentro con miles de páginas de dudosa fiabilidad. En todo caso, si el texto que hoy me sirve de inspiración para este post se refiriese a estas ondas, creo que lo dejaría más claro y no se referiría simplemente a “nuestra frecuencia de vibración”.

Si alguien puede iluminarme sobre este tema y tiene una explicación al texto que inspira este post, le invito a usar los comentarios de esta entrada.