En la noche del primer día de 2017 había algo en el cielo que llamaba la atención. La luna, creciente, estaba prácticamente en línea con Venus y Marte. Venus, como siempre, bien visible si cuentas con cielo despejado y la suerte de que esté en el cielo cuando alces la mirada. Marte, también visible a simple vista, con su característico tono rojizo, aunque mucho menos brillante que Venus. Desde mi ventana, haciendo la fotografía a pulso y tras intentarlo muchas veces, capté la escena así. Lo curioso de esta foto es que, aunque no se puede ver, y solo era…
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