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Tipos de sintetizador para música electrónica. ¿Cuál es el mejor para ti?

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(Este texto se irá completando poco a poco. De momento tenemos la sección sobre historia de los sintetizadores, pero próximamente encontrarás la de tipos de síntesis y, la más importante, la que te ayudará a elegir cuál es el mejor sintetizador para ti).

Un sintetizador es un instrumento musical que genera sonidos a partir de circuitos electrónicos. Hoy día los puedes escuchar en buena parte de las canciones que escuchas. Pero los sintetizadores no son una novedad, sino que llevan mucho tiempo entre nosotros. Desde la primera década del siglo XX se comenzaron a utilizar los primeros instrumentos electrónicos, con no muy buena acogida entre los críticos musicales y el público en general, pero poco a poco se fueron mejorando y popularizando hasta llegar al día de hoy, en el que son omnipresentes.

Vas a encontrar mucha información sobre sintetizadores en internet, pero principalmente en páginas web de las tiendas que los venden. Aquí te voy a escribir desde el punto de vista de una persona aficionada a hacer música electrónica desde hace muchos años, que ha investigado sobre tipos de sintetizadores y ha tocado sintes de diferente tipo, marca y modelos desde la década de 1990. Acompáñame en este viaje a lo largo de la historia y tipos de sintetizadores, y veamos cuál es el que más te conviene comprar en tu caso.

Mis sintetizadores
Fotografía de mis sintetizadores

Historia de los sintetizadores

Como comentaba un poco más arriba, los primeros sintetizadores surgieron a principios del siglo XX. Sería muy largo escribir sobre este tema con profundidad, así que voy a tratar de resumir muchísimo.

Los primeros sintetizadores

Se suele decir que el primer instrumento musical electrónico fue el Theremin, inventado por el físico ruso Léon Theremin en 1920. Sin embargo, antes que él, en 1915, Lee De Forest presentó el Audión Piano, un instrumento de teclado que generaba sonido a partir de un tubo de vacío (usaba solo una válvula) y su sonido se escuchaba a través de un sistema de altavoces que se colocaban alrededor de una sala. Después, en 1920, se presenta el Theremin, que tiene la particularidad de ser un instrumento que se toca sin ser tocado.

Espera…¿cómo que el theremin que se toca sin ser tocado? Pues podemos decir esto porque se toca con las manos en el aire, sin necesidad de tocar físicamente el instrumento. Este instrumento da para escribir otra entrada del blog solo para él, pero resumiendo, en el theremin se controla la frecuencia (el tono) y el volumen del sonido según las manos del intérprete estén más cerca o más lejos de sus dos antenas. Es un instrumento alucinante, muy difícil de tocar pero muy divertido, y que ha llegado a nuestros días. Yo misma tengo uno en casa. Si quieres introducirte en el mundo del theremin, te recomiendo que lo hagas con el modelo que compré yo, que además es de la marca de sintetizadores más reconocida del mundo y a muy buen precio. Es el Moog Theremini. Puedes comprarlo aquí.

En 1922 Léon Theremin enseñó su invento a Lenin, este le envió a dar una gira mundial con su theremin para mostrar las bondades de la tecnología de la Unión Soviética, y cuando llegó a EEUU el bueno de Léon vendió la patente a RCA y se quedó allí.

Los años 20 del siglo XX fueron sin duda muy fructíferos en cuanto a nuevos tipos de sintetizadores. En 1928 Maurice Martenot presentó su invención, las Ondes Martenot (en español las Ondas Martenot), cuyo aspecto ya se parecía más a un teclado convencional, aunque también tiene algo muy particular: el teclista tiene que ponerse un anillo metálico cuya posición respecto al teclado es la que determina qué nota se está tocando. Como no hay notas discretas, como en un teclado normal, sino que se puede mover la mano de un lado del teclado a otro de manera continua, se pueden producir efectos de vibrato y glissando que no se pueden conseguir con teclas. Dos años después, en 1930, se presentó el Trautonium (o en español Trautonio), creado por Friedrich Trautwein en 1924. Sí, ya habrás visto que todos le ponían su propio nombre a su invento, ¿verdad? 🙂 En el Trautonium el sonido se generaba a partir de lámparas de neón de bajo voltaje. La manera de tocarlo, es decir, de conseguir las diferentes notas, era presionando unos puntos en un cable que estaba dispuesto en un raíl. Este sintetizador usaba síntesis susbtractiva, de la que hablaremos más adelante cuando veamos los tipos de síntesis que existen.

En los años 20 del siglo XX también surgió un curioso tipo de sintetizadores basado en el sonido gráfico desarrollado por el soviético Arseny Avraamov, que generaban sonidos a partir de una imagen usando elementos optoelectrónicos. En 1938 el también ingeniero soviético Yevgeny Murzin creó un sistema basado en el sonido gráfico llamado ANS. El ANS se considera como uno de los primeros sintetizadores de síntesis aditiva, de la que también hablaremos más adelante.

La llegada de los sintetizadores polifónicos

Hasta la década de 1920 todos los sintetizadores eran monofónicos, es decir, solo podía sonar una nota a la vez. A partir de la década de 1930 comenzaron a aparecer los primeros sintetizadores polifónicos, en los que puedes tocar varias notas a la vez (por ejemplo, para hacer acordes). Ojo a esto, porque actualmente se vende sintetizadores monofónicos aunque pueda parecer algo muy antiguo. Esto es porque tienen ciertas ventajas según para qué quieras usarlos, además de porque hay desde hace unos años una cierta tendencia a imitar sintetizadores clásicos.

Los primeros sintetizadores polifónicos fueron órganos: el Warbo Formant (Alemania), el Novachord, de la prestigiosa marca Hammond (EEUU), el Magna Organ (de Yamaha, 1935) o el Armonio Electrostático (Frederick Albert Hoschke, 1934, fabricado por Wurlitzer hasta 1961). Pero antes de que los órganos polifónicos se hicieran del todo populares, continuó la producción de sintetizadores monofónicos y se popularizaron mucho aquellos con formato pequeño, lo suficientemente pequeños para poder ser considerados portátiles. Es el caso de la Multimonica (marca Hammond, 1940) que ya tenía un oscilador con forma de onda de diente de sierra (típico en sintetizadores actuales), el Solovox (también de Hammond, 1940), el Ondioline (Georges Jenny, 1941), el Clavioline (fabricado por Selmer y Gibson, 1947), el Clavivox (Raymond Scott, 1952) o el Electronium (también de Raymond Scott, en algún momento entre finales de 1950 y principios de 1960). Algunos de estos instrumentos ya salieron de los circuitos de entendidos en música electrónica y comenzaron a popularizarse en grabaciones de artistas famosos, bandas sonoras y anuncios.

Hubo que esperar hasta la década de 1940 para tener algo que ahora mismo nos parece lo más normal del mundo en un teclado musical, la sensibilidad a la presión de las teclas. Lo logró Hugh Le Caine con su instrumento Electronic Sackbut.

Hay que remontarse a 1957 para encontrar el primer instrumento musical cuyo nombre ya hace referencia a que es un sintetizador de sonidos programable. Era el RCA Mark II Sound Synthesizer, fabricado por RCA (sí, aquellos a los que Léon Theremin vendió los derechos del theremin cuando llegó a EEUU). Este sintetizador era enorme. Se necesitaba una habitación solo para él, y se instaló en algunos estudios de música electrónica como el Columbia-Princeton Electronic Music Center o el Siemens Studio. En aquella época, los denominados estudios de música electrónica eran auténticos laboratorios sonoros pertenecientes a universidades, cadenas de radio nacionales (como la BBC) o a grandes empresas tecnológicas.

Sintetizadores modulares

A finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 comenzó la revolución de los sintetizadores modulares, que ahora están tan de moda. El primero fue creado por Harald Bode, y a partir de ahí llegaron los grandes nombre de los sintetizadores analógicos controlados por voltaje: Robert Moog y Donald Buchla en EEUU, y Paul Knetoff en Italia. Estos ingenieros trabajaron para hacer los sintetizadores más portátiles usando componentes de estado sólido, con más posibilidades de edición del sonido, más formas de onda, más efectos, y a precios que permitieran popularizarlos. Es fácil encontrar mucha información sobre los sintetizadores de esta época (Moog, Buchla, EMS) por lo que no me voy a extender aquí. En las décadas de 1960 y 1970 el uso de sintetizadores en la música estaba ya muy popularizado y todos los grandes (The Beatles, The Rolling Stones, The Monkees, The Who, The Doors, The Beach Boys, Steve Wonder, Herbie Hanckock, Pink Floyd, Simon and Garfunkel…) los usaban.

Sintetizadores digitales

Y a finales de la década de 1970 llegó otra gran revolución en sintetizadores: los sintetizadores digitales. Marcas como Sequential Circuits, Yamaha, New England Digital, Fairlight, Roland, E-mu, Palm Products, Casio, o Clavia, lanzaron diferentes modelos de sintetizadores digitales que, o bien se basaban en las conocidas síntesis substractiva y aditiva, o utilizaron otros tipos como la síntesis FM (con sus ejemplos más famosos en el Yamaha DX7 y el Roland D50, la síntesis granular, la síntesis por distorsión de fase, la síntesis vectorial, etc. Las posibilidades a partir de aquí ya eran infinitas, e incluso a partir de principios de 1980 los sintetizadores se pudieron comunicar entre sí mediante el protocolo MIDI. Los precios bajaron, la producción era más industrial, y así se hizo más fácil que hasta los aficionados tuvieran sintetizadores en casa.

Los sintetizadores VST

Actualmente se comercializan tanto sintetizadores digitales como analógicos (o emulación de analógicos, también llamados analógicos virtuales) y la última revolución fue la de los sintetizadores virtuales por software, esto es, para utilizarlos en el ordenador. Estos sintetizadores llamados VST muchas veces emulan el sonido de los sintetizadores clásicos, sobre todo tras llegar la moda de los sintetizadores vintage, y la diferencia entre el sonido el auténtico y el virtual cada vez se difumina más.

Tipos de síntesis

A lo largo de la historia de los sintetizadores han ido desarrollándose diferentes maneras de generar sonidos combinando formas de ondas, que pueden estar generadas por diferentes tecnologías. Desde las síntesis más básicas, como la aditiva o la substractiva, hasta la síntesis granular o la vectorial, todas abren un mundo de posibilidades sonoras que vale la pena explorar. Algunos tipos de síntesis son característicos de ciertos estilos musicales dentro de la electrónica, y todos ellos tienen algún tipo de sonido que claramente los identifica. Por ejemplo, la síntesis substractiva es muy habitual en sintetizadores analógicos o analógicos virtuales (que no son más que sintetizadores digitales pero que tratan de emular a los analógicos). La síntesis FM es conocida por sus característicos sonidos metálicos. Otro ejemplo sería la síntesis granular, más aplicada a estilos muy vanguardistas como la música electrónica experimental.

Síntesis aditiva

En la síntesis aditiva, como su propio nombre indica, los sonidos se generan a partir de sumar ondas.

Síntesis substractiva

Como también su nombre indica, en este caso los sonidos se generan a partir de restar algo al sonido generado por uno o varios osciladores. En realidad, lo que se hace es filtrar las ondas paso-bajo. Esta es la síntesis que se suele usar en los sintetizadores analógicos clásicos, y que se suele imitar digitalmente en los denominados VA (sintetizadores virtuales analógicos, que pueden ser en formato hardware o software).

Síntesis FM (o síntesis por modulación de frecuencia)

Popularizada por la marca Yamaha, con su buque insignia Yamaha DX7 (que salió a la venta en 1983) como máximo exponente. La síntesis FM, cuyo acrónimo proviene de «modulación de frecuencia», comenzó su andadura en 1967 de la mano del compositor Jhon Chowing. Se popularizó mucho en los sintetizadores de los años 80, con su característico sonido digital y «metalizado», como el mencionado Yamaha DX7 o su gran competidor, el Roland D-50. En la síntesis FM tenemos una onda portadora a la que cambiamos su amplitud y su frecuencia (por supuesto, en el rango audible por el oído humano) usando para ello otra onda que actúa de moduladora, produciendo así una nueva onda.

Como curiosidad, la patente de este tipo de síntesis pertenecía a la Universidad de Stanford, que la vendió en 1973 a Yamaha, que lo incorporó por primera vez a un sintetizador en 1979 (modelo MAD).

(Continuará….)




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